Escándalo en el Instituto Oncológico del Cibao: Pacientes con Cáncer, las Víctimas Silenciosas
Santo Domingo.– Un escándalo de corrupción ha sacudido al Instituto Oncológico del Cibao, revelando una trama que afecta gravemente a los pacientes con cáncer. Las investigaciones apuntan a una red de nepotismo y secuestro institucional que ha puesto en riesgo la vida de estos pacientes al priorizar intereses personales sobre la salud pública.
Las denuncias señalan a Héctor Antonio Lora Cruceta, junto a su esposa Luisa Yasiris Guzmán y su exesposa Dilcia Isabel Vargas Sánchez, como los responsables de convertir la institución en un feudo familiar. Este manejo ha comprometido la calidad de los tratamientos oncológicos al desplazar a profesionales médicos y colocar a familiares en puestos críticos.
Uno de los aspectos más preocupantes es el manejo de los medicamentos. Se acusa a la fundación “Tócate RD”, dirigida por Guzmán, de operar como fachada para lucrar, presionando a laboratorios y afectando la disponibilidad de fármacos vitales.
El oncólogo Juan Vila denuncia que mientras los pacientes luchan por su vida, la institución mantiene una nómina inflada de 11 millones de pesos mensuales, beneficiando a familiares de Lora Cruceta. Estos fondos deberían destinarse a mejorar la atención médica y no a enriquecer a unos pocos.
El Ministerio Público ha solicitado prisión preventiva para los implicados y que el caso sea declarado complejo. Las acusaciones incluyen fraude, soborno y lavado de activos, entre otros delitos. La Operación Onco14 ha llevado a la detención de los imputados y a la incautación de bienes y documentos.
Este caso expone un monopolio de la salud que deja a los pacientes sin alternativas, agravando su sufrimiento. Las autoridades buscan justicia para los afectados y la recuperación de los fondos desviados.
