Éxitos y Desafíos de la Diplomacia Dominicana en el Siglo XXI
El Gobierno dominicano ha logrado revitalizar la Cancillería, guiando la diplomacia del país en alineación con los intereses nacionales, en medio de significativas crisis internacionales.
La República Dominicana enfrenta una amenaza externa sin precedentes debido al colapso del Estado haitiano, que se hunde cada vez más en el caos y la miseria.
El lema de que “no existe una solución dominicana para la crisis haitiana” ha resonado en foros internacionales, destacando la responsabilidad compartida de las potencias en el abandono de Haití.
Internamente, la situación se complica por las preocupaciones legítimas de políticos con posturas antihaitianas, lo que añade tensión a la gestión fronteriza.
Recientemente, el canciller Roberto Álvarez aclaró que los acuerdos con Estados Unidos sobre deportaciones no incluyen recibir a haitianos, ni convertir al país en un refugio masivo.
La diplomacia dominicana ha logrado un equilibrio geopolítico, manteniendo relaciones comerciales con China, mientras prioriza la alianza estratégica con Estados Unidos.
Además, se ha llevado a cabo una reforma integral de la Cancillería, transformándola de un espacio partidista a una institución de prestigio internacional.
Este éxito ha despertado el interés de políticos del PRM, quienes ven en el Ministerio de Relaciones Exteriores una fuente de prestigio, aunque la diplomacia requiere más que ambiciones políticas.
