Crisis de Feminicidios en América Latina: Un Desafío Urgente en Medio del Mundial de Fútbol
El año 2026 continúa mostrando un panorama sombrío para la violencia contra las mujeres en América Latina. A pesar de algunas medidas gubernamentales, los feminicidios siguen siendo una realidad alarmante, especialmente en el contexto del Mundial de Fútbol, que podría exacerbar la situación.
En México, el inicio del Mundial contrastó con protestas en las calles. Mientras el Estadio Azteca vibraba con música y deporte, colectivos de madres buscadoras exigían justicia por más de 130,000 desaparecidos, enfrentándose a la represión policial. Las redes sociales se hicieron eco con la campaña “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”.
En Argentina, el feminicidio de Agostina Vega, de 14 años, desató protestas masivas. El Registro Nacional de Femicidios reportó una baja cuestionada del 12.3% en 2025, pero la indignación crece ante la falta de reconocimiento oficial del problema como violencia estructural.
El fiscal de Córdoba, Raúl Garzón, evitó calificar el crimen de Vega como feminicidio, lo que provocó críticas de sectores sociales. La coordinadora del Monitor de Feminicidios Utopix, Aimée Zambrano, comparó el caso con el de Chiara Páez en 2015, que originó el movimiento Ni una menos.
El gobierno de Javier Milei en Argentina ha recortado drásticamente el presupuesto para prevenir la violencia de género, eliminando programas cruciales. Esto ha generado críticas por desmantelar políticas públicas esenciales para combatir esta problemática.
En Honduras, el Centro de Derecho de Mujeres reportó 111 feminicidios en los primeros cinco meses de 2026. A pesar de las reformas legales, la impunidad sigue siendo un obstáculo mayor que las penas vigentes.
El informe “Medir para transformar” destaca el alto costo económico y social de la violencia contra las mujeres en la región. Países como Paraguay y Ecuador enfrentan un impacto significativo en su PIB debido a esta problemática.
Expertas coinciden en que el Mundial de Fútbol no es motivo de celebración para muchas mujeres, ya que refuerza discursos patriarcales. Insisten en la necesidad de políticas gubernamentales efectivas para prevenir la violencia y proteger vidas.
