Desafíos de Vivir Junto a las Cañadas en Santo Domingo

Desafíos de Vivir Junto a las Cañadas en Santo Domingo

La vida junto a las cañadas en Santo Domingo presenta un conjunto de desafíos diarios para sus residentes, quienes enfrentan problemas como la lluvia, la basura, los mosquitos y la falta de saneamiento.

Para Juan Capellano, residente por más de 30 años en la cañada de Los Platanitos, cada aguacero es motivo de preocupación. Debe proteger sus pertenencias para evitar daños por las inundaciones que amenazan su hogar.

Capellano describe la convivencia diaria con malos olores y la constante alerta durante las lluvias debido al riesgo de inundaciones. “Cuando llueve, subimos los trastes y esperamos a que pase el agua”, comenta.

Durante la temporada ciclónica, que se extiende de junio a noviembre, el temor se intensifica. El Gran Santo Domingo cuenta con una extensa red de cañadas que, aunque esenciales para el drenaje urbano, han visto reducida su capacidad por el crecimiento desordenado y la acumulación de residuos.

José Grullón, residente del sector Los Ríos, ha experimentado inundaciones que han afectado su vivienda y vehículo. A pesar de las promesas de reubicación por parte de las autoridades, los comunitarios aún esperan que se materialicen.

En el sector Los Tres Brazos, Maura Novas enfrenta problemas similares. Cada lluvia intensa la obliga a elevar sus pertenencias para evitar daños. Los malos olores, agravados por los desechos en la cañada, son una queja constante.

A pesar de los riesgos, muchos residentes permanecen en estas áreas debido a las inversiones realizadas en sus hogares o la falta de recursos para mudarse a lugares más seguros.