Hermanas Mirabal: Un Ejemplo de Productividad y Valor Agregado
La provincia de Hermanas Mirabal destaca no solo por su tamaño, sino por su capacidad para organizar una economía agrícola diversificada y orientada a la exportación.
Esta región demuestra que el desarrollo territorial va más allá de la producción, abarcando transformación, certificación y exportación, asegurando que el valor se quede en manos de quienes trabajan la tierra.
Hermanas Mirabal no es solo historia cívica; es una provincia con un potencial agrícola que puede convertirse en una marca territorial reconocida.
El cacao, el café y otros cultivos son más que productos; son parte de una economía que, organizada adecuadamente, puede generar más ingresos y empleo local.
La clave no está solo en producir cacao, sino en cuánto valor se puede capturar a partir de él, avanzando en la cadena de valor desde el grano hasta productos terminados.
Las exportaciones de la provincia han crecido significativamente, mostrando su capacidad para colocar producción en mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos.
Sin embargo, el desafío es avanzar hacia productos con mayor valor agregado, lo que podría significar más ingresos y empleo técnico.
La experiencia de asociaciones como APROCACI y empresas agroindustriales como Biocafcao subraya la importancia de la organización y la transformación en el campo.
El Estado debe apoyar con infraestructura, asistencia técnica y promoción comercial para que la provincia pueda multiplicar su impacto.
En última instancia, el desarrollo de Hermanas Mirabal debe honrar su historia con oportunidades y una agricultura que genere futuro.
La lección de Hermanas Mirabal es clara: el campo dominicano puede transformarse en una plataforma de valor agregado, con productores organizados y un Estado que articule esfuerzos.
El camino hacia el bien común pasa por lograr que los productos agrícolas valgan más y que el valor se quede en el territorio, convirtiendo la productividad en dignidad.
