Autopista del Ámbar: Un Debate entre Desarrollo y Conservación Ambiental
La República Dominicana se enfrenta a una decisión trascendental con la propuesta de la Autopista del Ámbar, un proyecto de 35 kilómetros que busca conectar Santiago y Puerto Plata en solo treinta minutos. Esta obra, que representa una inversión cercana a los RD$28,800 millones, es presentada por el Gobierno como un impulso estratégico para el turismo y el desarrollo regional.
Sin embargo, la construcción de esta autopista en la Cordillera Septentrional plantea serias preocupaciones ambientales. Esta región es crucial para la biodiversidad del país, albergando importantes cuencas hidrográficas y ecosistemas únicos. La falta de un Estudio de Impacto Ambiental integral limita el debate informado sobre los riesgos y las medidas de mitigación necesarias.
El costo de la autopista, que asciende a RD$823 millones por kilómetro, la convierte en una de las más caras del país. Esto plantea interrogantes sobre si los beneficios económicos justifican la inversión. Se requieren estudios de demanda y análisis costo-beneficio para evaluar si el ahorro de tiempo en el trayecto compensa el gasto.
Además, el trazado de la autopista coincide con áreas de interés minero y turístico, lo que ha generado inquietudes sobre la convergencia de intereses públicos y privados. La infraestructura podría facilitar el acceso a zonas de difícil penetración, incrementando la rentabilidad de proyectos mineros y turísticos.
El verdadero debate debe centrarse en la evaluación de rutas alternativas con menor impacto ecológico y en la transparencia de los estudios técnicos que justifican la inversión. En un contexto de cambio climático y estrés hídrico, la protección de las montañas productoras de agua es tan crucial como el desarrollo de nuevas infraestructuras.
La Autopista del Ámbar es una oportunidad para mejorar la conectividad del norte, pero también un desafío para demostrar que el desarrollo económico puede coexistir con la conservación ambiental. Hasta que no se disponga de respuestas claras y transparentes, el debate seguirá abierto.
