Desafíos de Seguridad en Hospitales Públicos: Un Reto Constante

Desafíos de Seguridad en Hospitales Públicos: Un Reto Constante

En los hospitales públicos de la República Dominicana, la seguridad es una tarea compleja que va más allá de controlar el acceso de personas. Los agentes de seguridad no solo vigilan quién entra y sale, sino que también orientan a los visitantes y median en conflictos que puedan surgir.

Un recorrido por hospitales como la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia y el Hospital Infantil Dr. José Manuel Rodríguez Jimenes revela que generalmente solo dos personas, un vigilante civil y un miembro de la Policía Nacional, están a cargo de la seguridad en las entradas principales.

Estos agentes deben manejar el acceso de pacientes, familiares y suplidores, además de intervenir en situaciones de tensión. La cantidad limitada de personal representa un desafío cuando se presentan múltiples incidentes simultáneamente.

La presión aumenta en situaciones de violencia, donde los agentes deben actuar con rapidez mientras esperan refuerzos. Esta situación ha llevado a las autoridades a reforzar la seguridad hospitalaria, incorporando militares y policías retirados para reducir las agresiones.

El Servicio Nacional de Salud informó que cuenta con 1,765 agentes de seguridad distribuidos en hospitales del país. Esta medida responde a solicitudes del Colegio Médico Dominicano tras varios incidentes violentos en centros de salud.

Casos recientes, como el ocurrido en el Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras, donde un sargento mayor del Ejército cometió un asesinato, destacan la gravedad de la situación. Otros incidentes incluyen agresiones a personal de seguridad y robos dentro de los hospitales.

El personal de seguridad es crucial para el funcionamiento de los hospitales, controlando accesos y evitando que las tensiones escalen. Sin embargo, con recursos limitados, es difícil cubrir todos los puntos críticos de un hospital al mismo tiempo.

La seguridad en los hospitales se mantiene como un componente esencial, enfrentando una presión constante por el volumen de usuarios y la necesidad de responder a situaciones tanto cotidianas como violentas.