Monseñor Antonio Camilo: Un Legado de Fe y Compromiso Social
La República Dominicana despide con profundo respeto al monseñor Antonio Camilo González, obispo emérito de La Vega, quien falleció a los 88 años en Santiago de los Caballeros. Su vida fue un ejemplo de integridad y dedicación al servicio social y la defensa del medio ambiente.
Monseñor Camilo fue una figura emblemática de la Iglesia católica dominicana, conocido por su compromiso con los sectores más vulnerables y su ferviente defensa de los recursos naturales del país. Su legado se extiende desde su participación en la Cooperativa Vega Real hasta su liderazgo en la protección de Loma Miranda.
Nacido el 7 de febrero de 1938 en Ojo de Agua, Salcedo, compartía lazos familiares con las heroínas nacionales, las Hermanas Mirabal. Su formación religiosa comenzó a los 10 años y culminó con su ordenación como sacerdote en 1962. Su trayectoria incluyó ser el primer sacerdote dominicano en graduarse como paracaidista en la Fuerza Aérea Dominicana.
En 1992, fue nombrado obispo de La Vega por el Papa Juan Pablo II, cargo que desempeñó hasta su retiro en 2015. Durante su episcopado, promovió el cooperativismo, la educación y la preservación ecológica, dejando una huella imborrable en la comunidad.
Monseñor Camilo se destacó por su activismo en la defensa de los recursos naturales, alzando su voz en el Senado y en foros ambientales para proteger las cuencas de los ríos del Cibao. Su lema, “Vence el mal a fuerza del bien”, sigue inspirando a quienes continúan su lucha por la justicia social y ambiental.
Su partida no es el final, sino el comienzo de un legado que seguirá inspirando a generaciones futuras. La República Dominicana honra su memoria y agradece su incansable dedicación a la fe y al bienestar de la nación.
