El Desafío de Revitalizar el Sistema Eléctrico Nacional
La insostenibilidad del sistema eléctrico se ha convertido en el mayor fracaso económico de la última década en la República Dominicana. Este problema afecta a los tres sectores clave: generación, transmisión y distribución, y se mantiene gracias a las millonarias transferencias anuales de recursos financieros.
Desde hace más de quince años, el país ha visto inversiones privadas significativas en generación eléctrica, respaldadas por acuerdos gubernamentales de adquisición de energía. Estos acuerdos, conocidos como PPA (Power Purchase Agreement), aseguran el pago a los inversionistas a través de las distribuidoras estatales, lo que implica una garantía soberana del Estado.
El sector de transmisión, por su parte, enfrenta desafíos con tarifas obsoletas que impiden la inversión necesaria para modernizar su infraestructura. La Empresa de Transmisión Eléctrica (ETED) ha anunciado mejoras y nuevas instalaciones, pero estas promesas a menudo no se concretan.
En cuanto al sistema de distribución, las pérdidas y la ineficiencia son notorias en las regiones norte, sur y este del país. La gestión ineficaz y la negativa a adoptar energía renovable son problemas persistentes que requieren atención urgente.
La solución a este debacle no es compleja. Se necesita inversión en transmisión para reducir pérdidas y una gestión política decidida para mejorar la eficiencia de las distribuidoras. Con estos cambios, el país podría aumentar su capacidad de generación sin incurrir en costos adicionales.
Abordar este desafío requiere sentido común, gestión responsable y decisión política, elementos que hasta ahora han estado ausentes en la gestión del sistema eléctrico nacional.
