El Desafío de la Identidad: La Lucha de los Dominicanos de Ascendencia Haitiana
Más de una década después de la Sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, miles de dominicanos de ascendencia haitiana continúan atrapados en un limbo legal que les niega el derecho a la identidad.
La Ley 169-14, creada para mitigar el impacto de dicha sentencia, ha resultado ser un complejo laberinto burocrático. Esta ley dividió a la población afectada en dos categorías, pero su implementación ha sido insuficiente.
En la Categoría A, destinada a quienes ya tenían registros oficiales, solo 27,000 de las 61,000 personas proyectadas han recibido documentos, dejando a más de 34,000 en espera.
Beneco Enecia, de la Plataforma Dominicanos por Derecho, señala que la situación se complica cada día más, con más de 90,000 personas aún sin solución de nacionalidad.
El abogado Manuel Dandré denuncia que las actas de nacimiento originales son reemplazadas por “actas de transcripción”, dejando a las personas fuera del sistema civil regular.
La Categoría B, para aquellos sin declaración de nacimiento, también ha fracasado. Solo 799 de los 8,755 registrados han avanzado en su regularización, dejando a miles sin opciones legales.
El jurista Olivo Rodríguez Huertas critica la falta de responsabilidad del Estado en resolver este problema, que afecta a comunidades enteras en los bateyes, condenándolas a la informalidad.
Historias personales como la de Francis Vinicio, quien no puede acceder a educación superior o empleo formal, reflejan el impacto humano de esta exclusión sistémica.
Elitania Jean, con su cédula bloqueada, vive el terror de no poder declarar a sus hijos, mientras Isaías Martes enfrenta dificultades para acceder a servicios de salud por miedo a la deportación.
El riesgo de sanciones internacionales y el resentimiento social son consecuencias de ignorar este problema, que deja a miles sin derechos básicos. Muchos, desesperados, recurren a documentos haitianos sin conexión real con Haití, perpetuando un limbo de identidad.
