EE.UU. endurece políticas migratorias: más de 175,000 visas revocadas bajo el mandato de Trump
El Gobierno de Estados Unidos ha revocado más de 175,000 visas a ciudadanos extranjeros desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. Esta cifra refleja un endurecimiento en la política migratoria, con controles más estrictos para entrar y permanecer en el país.
El Departamento de Estado ha informado que estas revocaciones han alcanzado un nuevo récord, superando las 100,000 en enero pasado y sumando más de 75,000 en solo siete meses. Este aumento es significativo en comparación con los niveles durante la administración de Joe Biden.
Las causas más comunes para la revocación incluyen agresiones, conducción bajo los efectos del alcohol, robos y delitos relacionados con drogas. También se citan violaciones a las condiciones de las visas, y casos graves como violación, secuestro y trata de personas.
Este sistema de revisión continua permite al Gobierno reconsiderar una visa incluso después de ser expedida. Además, se han cancelado permisos por fraude migratorio y llamados a la violencia.
La República Dominicana ha sido seleccionada para un proyecto piloto que podría exigir una fianza por carga pública a ciertos solicitantes de visas de inmigrante. Esta medida no se aplica automáticamente a todos los dominicanos, sino a casos seleccionados.
La nueva política también afecta a extranjeros con residencia permanente legal, quienes, aunque tienen mayores protecciones legales, pueden enfrentar procedimientos migratorios por ciertas condenas penales o fraude migratorio.
Trump ha intensificado las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y ha utilizado su autoridad presidencial para restringir la entrada de nacionales de países considerados de alto riesgo. La Ley Laken Riley, aprobada en 2025, amplió los supuestos de detención obligatoria de inmigrantes en situación irregular.
Las revocaciones incluyen visas de estudiantes y permisos B1/B2, utilizados por turistas y viajeros de negocios. La administración ha prestado especial atención a las sobreestadías y al denominado “turismo de nacimiento”.
Estas acciones no equivalen a deportaciones masivas, pero reflejan una dirección clara: reducir los márgenes de tolerancia del sistema migratorio y someter tanto el ingreso como la permanencia en EE.UU. a una vigilancia más estricta durante el segundo mandato de Trump.
