Crisis Hídrica en Puerto Rico: La Sequía se Agrava y Duplica en una Semana

Crisis Hídrica en Puerto Rico: La Sequía se Agrava y Duplica en una Semana

La situación de sequía en Puerto Rico ha alcanzado niveles alarmantes, con un 17% del territorio bajo condiciones de sequía extrema, casi duplicando el 9.49% registrado la semana anterior. Más de la mitad del país enfrenta al menos sequía severa, afectando a más de medio millón de personas con interrupciones programadas del servicio de agua.

El Monitor de Sequía de Estados Unidos revela que el 53.93% del territorio puertorriqueño está en sequía severa, un aumento significativo respecto al 35.63% de la semana pasada. Además, el 72.18% enfrenta al menos sequía moderada, y el 78.27% está clasificado como anormalmente seco, dejando solo un 21.73% fuera de estas categorías.

A pesar de las lluvias recientes asociadas a una onda tropical, el déficit hídrico acumulado en los últimos dos meses no ha sido revertido. Los embalses, especialmente el de Carraízo en Trujillo Alto, han registrado ligeras recuperaciones, pero no lo suficiente para eliminar las restricciones operacionales.

Carraízo ha aumentado 26 centímetros, alcanzando los 37.79 metros, pero sigue siendo insuficiente. Este embalse es crucial para el suministro de agua de la planta de filtración Sergio Cuevas, que abastece a cerca de 491,663 personas en San Juan y otros municipios cercanos.

La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados ha implementado un programa de racionamiento de agua de 48 horas con servicio y 48 horas sin, afectando a 183,000 abonados. Las autoridades advierten que el racionamiento podría extenderse si los niveles de agua continúan bajando.

La gobernadora Jenniffer González Colón ha declarado el estado de emergencia y ha movilizado recursos de la Guardia Nacional para asistir en la distribución de agua. Aunque las lluvias han aliviado ligeramente la situación, el problema se agrava por la sedimentación que ha reducido la capacidad de almacenamiento de los embalses.

Históricamente, Puerto Rico ha enfrentado racionamientos de agua, como en 1994 y 2015, cuando las sequías obligaron a imponer restricciones severas. La combinación de menos lluvias, altas temperaturas y embalses deprimidos convierte esta sequía en un desafío que supera las estadísticas meteorológicas.