Endeudamiento: La Trampa Financiera que Afecta a las Familias Dominicanas

Endeudamiento: La Trampa Financiera que Afecta a las Familias Dominicanas

En junio de 2025, el salario promedio en la República Dominicana se situó en RD$37,525, mientras que la canasta familiar alcanzó los RD$48,542. Esta diferencia de casi RD$11,000 mensuales no se resuelve con pequeños aumentos salariales ni con bonos de fin de año, sino que se cubre con un creciente endeudamiento a través de tarjetas de crédito.

Lo que antes era un recurso para gastos extraordinarios, ahora se ha convertido en un sustituto del salario. Muchas familias dependen de las tarjetas para cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte, salud, educación y vivienda, cada vez más costosas.

El 63.1% de las nuevas tarjetas de crédito se otorgaron a personas con ingresos inferiores a RD$32,500 mensuales, un segmento con poco margen para asumir deudas. En 2025, el 62% de los trabajadores formales ganaba RD$30,000 o menos.

Entre 2016 y 2025, la deuda de tarjetas de crédito creció más del 203%, superando el crecimiento del PIB y del consumo privado. Esto refleja una política financiera que empuja a las personas a trabajar para pagar sus deudas.

El caso más crítico es el de quienes ganan hasta RD$12,500 al mes, a quienes se les otorgaron deudas equivalentes a 4.8 veces su ingreso. Más del 47% de estos deudores solo puede cubrir el pago mínimo, perpetuando una espiral de deuda e intereses.

Las tarjetas de crédito son el producto más rentable del sistema financiero dominicano, con tasas de interés promedio del 58%. Banco Popular, Banreservas y BHD concentran cerca del 60% del saldo total de tarjetas.

Nuevas ofertas, como Qik Banco Digital, buscan captar deudores con ingresos aún más bajos, prometiendo su inclusión financiera. Sin embargo, el análisis de la Superintendencia de Bancos y otras instituciones revela que el problema no es la falta de educación financiera.

La economía rentista, que se beneficia de intereses altos, alcanzó los 130 mil millones de pesos en 2025. Este modelo redistribuye la riqueza de abajo hacia arriba, beneficiando a los prestamistas a costa de las familias endeudadas.

Para el país, que sus ciudadanos vivan endeudados no es sostenible. Es urgente que las políticas públicas se enfoquen en una economía productiva que priorice el bienestar de las personas.