Desafección Creciente: Dominicanos se Alejan de los Partidos Políticos
Una reciente encuesta de ACD Media revela que el 60.6% de los dominicanos no se sienten identificados con ningún partido político. Este hallazgo sugiere un creciente desarraigo partidario en el país.
La tendencia de desapego ha ido en aumento en los últimos meses. En mayo, el 54.5% de los encuestados no simpatizaba con ningún partido, cifra que subió a 55.6% en julio y alcanzó el 60.6% en agosto.
A pesar de esta desafección, la participación política no ha disminuido. Aunque solo el 39.4% simpatiza con algún partido, un 68.1% de los encuestados votaría por PRM, Fuerza del Pueblo o PLD si las elecciones fueran hoy.
Este fenómeno indica que muchos votantes están dispuestos a apoyar a partidos con los que no tienen un vínculo fuerte. Los partidos mantienen su capacidad electoral, pero su arraigo social es menor.
Históricamente, los partidos dominicanos eran más que maquinarias electorales; eran comunidades políticas. Sin embargo, este modelo ha perdido fuerza, dando paso a relaciones más transaccionales.
Los números actuales reflejan esta transformación. El PRM tiene un 17.9% de simpatía, el PLD un 11.2% y Fuerza del Pueblo un 7.8%. No obstante, sus intenciones de voto son significativamente mayores.
La encuesta no explora directamente las causas del desapego, pero se sugiere que el debilitamiento de las diferencias ideológicas y la mutación de los partidos hacia estructuras electorales son factores clave.
El cambio generacional también juega un papel importante. Las nuevas generaciones se informan y organizan en espacios digitales, donde las lealtades partidarias son menos duraderas.
El transfuguismo y las promesas incumplidas han contribuido a una relación política más utilitaria. Los partidos pueden estar perdiendo raíces sociales mientras mantienen su fortaleza institucional.
A nivel regional, la experiencia latinoamericana muestra que este proceso no implica necesariamente la desaparición de los partidos. Sin embargo, la tendencia en República Dominicana merece atención.
Aunque el 60.6% de desafección es preocupante, no indica una crisis terminal de los partidos. Los dominicanos siguen votando, pero el vínculo que convertía al votante en partidario se está debilitando.
