Aguateros: La Historia del Suministro de Agua en el Cibao

Aguateros: La Historia del Suministro de Agua en el Cibao

En épocas pasadas, cuando el suministro de agua potable no llegaba a través de tuberías, existía en el Cibao un grupo de trabajadores esenciales conocidos como los ‘aguateros’. Estos servidores comunitarios se encargaban de distribuir el agua utilizando burros, mulos y caballos, transportando el líquido en botellones y bidones colgados a los costados de los animales.

En Santiago de los Caballeros, durante el siglo XIX y principios del XX, el agua se extraía artesanalmente del río Yaque del Norte. Los aguateros llevaban el agua en mulos y carretas, almacenándola en tinajas y tanques, y utilizando aljibes y pozos como reservorios.

Carmen Durán, historiadora, recoge el testimonio de Pedro R. Batista, quien describe cómo los aguateros usaban burros con canastos para transportar bidones de agua, vendiéndola por centavos. Con el tiempo, se impuso un impuesto que requería que los burros llevaran placas de metal para poder transitar.

El oficio de aguatero alcanzó su apogeo hasta 1905, cuando se construyó el primer acueducto en Santiago. Este servicio, aunque limitado, fue una iniciativa de la empresa Casa Azul de Pedro Redondo y Enrique Pastoriza.

En Salcedo, el transporte de agua también fue común hasta mediados del siglo XX. Familias como la de Pascasio Toribio y Luis María Florentino Alba, conocido como Luis Tutú, se dedicaron a este oficio. Luis Tutú, además de ser propietario de varios reservorios de agua, era dueño de una ebanistería.

Personajes como Ramón Emilio y Totoño Núñez, reconocidos por su labor como aguateros y areneros, son recordados por su habilidad para evitar el desperdicio de agua durante el transporte. Estos tiempos y oficios reflejan una realidad socioeconómica distinta que nos invita a recordar para vivir.