Tragedias Familiares: El Impacto Silencioso del Feminicidio-Suicidio en República Dominicana

Tragedias Familiares: El Impacto Silencioso del Feminicidio-Suicidio en República Dominicana

Santo Domingo.– La tragedia que vivió Dominga Jáquez al recibir la noticia de que su hermano había asesinado a su esposa y luego se había quitado la vida, no solo devastó a su familia, sino que dejó una pregunta inquietante: ¿qué lleva a un hombre a cometer tal acto?

Días antes del suceso, Dominga había escuchado a su hermano hablar sobre su separación y la tristeza que lo consumía. A pesar de los intentos familiares por apoyarlo, la tragedia fue inevitable.

El caso ocurrió en Hainamosa, Santo Domingo Este, donde Ramonita Aquino Aquino, de 37 años, y Jesús Jáquez Mora, de 50, fueron encontrados muertos. Las autoridades investigan el hecho como un feminicidio seguido de suicidio.

Este doloroso incidente dejó a dos adolescentes huérfanos y a una familia rota. Jesús Jáquez Mora, quien recibía tratamiento por problemas de salud mental, había mostrado signos de profunda tristeza tras su separación.

Este no es un caso aislado. En julio, María Selmo Pierre fue asesinada por su pareja, quien luego se suicidó. En otro caso, Esmeralda Moronta fue asesinada por su expareja, quien también se quitó la vida.

Las estadísticas son alarmantes. La Fundación Vida Sin Violencia reportó un aumento del 74 % en feminicidios íntimos en el primer semestre de 2026, dejando a 68 menores en la orfandad.

La terapeuta Miosotis Grullón señala que estos actos suelen estar motivados por una percepción distorsionada de control sobre la pareja. La separación puede ser vista por el agresor como una pérdida de poder.

El suicidio del agresor no debe interpretarse como arrepentimiento. Factores como la vergüenza y el temor a enfrentar consecuencias también juegan un papel.

Es crucial entender que estos crímenes no son responsabilidad de la víctima. La violencia puede escalar cuando el agresor siente que pierde el control.

La historia de Esmeralda Moronta subraya la necesidad de mecanismos de protección efectivos para mujeres que buscan ayuda.

En 2026, 68 niños quedaron huérfanos debido a feminicidios, enfrentando un futuro incierto y traumático. La sociedad debe aprender a reconocer las señales antes de que sea demasiado tarde.