República Dominicana: Encrucijada del Narcotráfico en el Caribe

República Dominicana: Encrucijada del Narcotráfico en el Caribe

La República Dominicana, con sus 1,288 kilómetros de costa, se encuentra en una posición geoestratégica vital para el comercio internacional. Sin embargo, esta misma ubicación ha sido aprovechada por redes criminales para facilitar el narcotráfico.

El caso más reciente es el de la red de narcotráfico Caimán, compuesta por seis narcofamilias que operaban en el sur del país, en provincias como Barahona, Pedernales, Azua y Peravia. A pesar de que el turismo genera más de US$7,000 millones anuales, el narcotráfico también ha encontrado en el país un punto de apoyo para sus operaciones.

Según el Ministerio Público, Colombia ha identificado a la República Dominicana como un puente clave para el tráfico de drogas a nivel internacional. La logística del narcotráfico conecta con la región de La Guajira en Colombia, desde donde se envían cargamentos hacia el Caribe.

Durante la década de 1990, el litoral sur del país se convirtió en un área de interés para los carteles colombianos. En este contexto, Rolando Florián Féliz emergió como uno de los primeros grandes capos dominicanos, estableciendo vínculos con los carteles sudamericanos.

La falta de inversión estatal y oportunidades económicas en Barahona y Pedernales ha llevado a la población a buscar alternativas en el narcotráfico, consolidando una “narcoeconomía”. Esta situación ha dado lugar a la proliferación de “narcofamilias” y una “narcocultura” en la región.

Los “playeros”, grupos familiares que habitan las costas, desempeñan un papel crucial en el narcotráfico, brindando seguridad a las narcolanchas y recuperando paquetes de cocaína. Estos grupos son conocidos por su peligrosidad y han protagonizado enfrentamientos armados con las fuerzas de seguridad.

El caso Paya de 2008 marcó un cambio en el narcotráfico local, con el pago en especie impulsando el microtráfico en el sur y el este del país. Actualmente, los lancheros locales operan embarcaciones para distribuir drogas de manera independiente.

En el caso Caimán, varios implicados han llegado a acuerdos con el Ministerio Público para reducir sus condenas. Entre ellos se encuentra Carlos Manuel Cuevas Pérez, acusado de dirigir una facción de la red. Los acuerdos serán evaluados por el Tribunal Colegiado de Barahona en una próxima audiencia.