El Auge Turístico en La Altagracia: Desafíos y Oportunidades
La provincia de La Altagracia se ha consolidado como uno de los principales motores económicos y turísticos de la República Dominicana, impulsada por la construcción de nuevos hoteles y proyectos inmobiliarios. Este crecimiento ha llevado a un aumento significativo de la población y la demanda de servicios, transformando áreas como Verón y Punta Cana, que han pasado de 19 a 49 kilómetros cuadrados en la última década.
Julio César Corral, director ejecutivo de la Alianza Altagracia Estratégica (Altes), destaca que para 2030 se espera que la expansión territorial alcance los 75 kilómetros cuadrados. Sin embargo, este desarrollo acelerado también genera una presión considerable sobre los recursos hídricos, el saneamiento, la movilidad y la infraestructura básica de la región.
El Plan Estratégico La Altagracia 2030, un extenso documento de 352 páginas, analiza las transformaciones de los últimos 15 años y ofrece información crucial para anticipar problemas y orientar decisiones. Según el plan, la disponibilidad anual de agua es de 509 millones de metros cúbicos, pero solo 318 millones son aprovechables, mientras que la demanda actual es de 486 millones.
Corral advierte que la situación podría empeorar en períodos de sequía, afectando el abastecimiento de agua para residentes y actividades económicas. Además, el 65% del parque vehicular de la provincia está compuesto por motocicletas, reflejando las limitaciones del transporte público y las condiciones económicas de la población.
El crecimiento urbano no planificado también amenaza las áreas costeras, con proyecciones que indican un retroceso de hasta 19 metros en algunas zonas debido al aumento del nivel del mar. Esto plantea riesgos para lugares como la isla Saona, donde el avance del mar podría impactar el territorio.
El plan identifica oportunidades para diversificar la economía local, como la producción agrícola para satisfacer la creciente demanda de alimentos en los hoteles. También se destacan las oportunidades en la conservación de manglares y humedales, esenciales para la sostenibilidad del destino turístico.
