El Impacto de las EDE en las Finanzas Públicas: Un Análisis Contundente
Durante años, hemos criticado el impacto negativo de la gestión de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) en las finanzas públicas. Las pérdidas por ineficiencias y falta de cobro representan el 43% de la energía comprada a las generadoras, que son pagadas gracias a un subsidio gubernamental que supera los US$15,000 millones en los últimos seis años.
Con estos recursos, se podrían construir 30,000 escuelas o asfaltar 8,000 kilómetros de carreteras. A pesar de esto, la economía dominicana sigue creciendo con estabilidad y menos pobreza, incluso cuando el sector público crece más rápido que el privado. Esta situación desafía la sabiduría convencional que sugiere que tales políticas obstaculizan la creación de riqueza y el crecimiento económico sostenible.
Los subsidios no solo fomentan fraudes o corrupción, como indicaba Friedman, sino que también abaratan los servicios, incentivando el consumo desmedido. Más de la mitad de los consumidores de energía no pagan por ella, y existen incentivos para el robo de electricidad y la falta de emprendimiento.
Aunque se financien estos subsidios mediante préstamos o bonos, sus beneficios políticos inmediatos son claros. Sin embargo, el futuro de esta estrategia económica es incierto.
