El Desafío de la Seguridad: ¿Represión o Reformas Estructurales?

El Desafío de la Seguridad: ¿Represión o Reformas Estructurales?

La inseguridad, exacerbada por el auge de la delincuencia, ha sido una preocupación constante en la sociedad dominicana durante las últimas décadas.

Los delitos violentos que perturban la paz pública han llevado a demandas extremas, como la aplicación del ‘código 29’ o la eliminación física de delincuentes, para combatir este problema.

Sin embargo, enfrentar esta crisis social con medidas letales plantea serias dudas sobre su efectividad a largo plazo y sus consecuencias para el Estado de derecho.

Los defensores de enfoques contundentes argumentan que neutralizar a los criminales más peligrosos ofrece un alivio inmediato a las comunidades afectadas y actúa como disuasión.

Por otro lado, expertos en criminología y políticas públicas advierten que la eliminación de infractores no desmantela las estructuras delictivas, ya que los mercados ilegales continúan generando nuevos miembros.

Juristas y defensores de derechos humanos señalan que prácticas como los ‘intercambios de disparos’ vulneran las garantías constitucionales y dificultan la investigación de la corrupción y el crimen organizado.

La experiencia internacional muestra que las estrategias basadas solo en la represión no resuelven las causas subyacentes de la delincuencia.

Para una reducción sostenible de la criminalidad, es esencial fortalecer la inteligencia policial, reformar el sistema judicial y priorizar la inversión social en comunidades vulnerables.

Abordar factores como la deserción escolar, el desempleo juvenil y la exclusión económica es clave para desarticular el reclutamiento delictivo y construir una paz duradera.