Nuevos Desafíos para la Migración Infantil en América Latina

Nuevos Desafíos para la Migración Infantil en América Latina

Las familias enfrentan serias dificultades para acceder a servicios básicos como educación y salud en México tras su retorno.

El panorama de la migración infantil en América Latina está cambiando, con nuevas rutas y riesgos que incluyen desde obstáculos para acceder a servicios en México hasta una ‘migración inversa’. Esto expone a las familias a amenazas adicionales debido al endurecimiento de las restricciones para ingresar a Estados Unidos.

Cada vez más familias y menores emprenden trayectos de retorno que no siempre concluyen en sus comunidades de origen, exponiéndose a la separación familiar o a redes de trata. Esto ocurre en un contexto de debilitamiento institucional, según Ivanna Paola Herrán Ballesteros, coordinadora regional de movilidad humana de Ayuda en Acción.

La pérdida de financiamiento y el endurecimiento político en varios países de la región están fortaleciendo las redes de crimen organizado, advierte Herrán.

En México, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reportó una caída del 70% en su capacidad de protección comunitaria debido a una histórica reducción presupuestaria, lo que ha afectado también a las ONG que apoyan a personas desplazadas.

Los menores enfrentan mayores vulnerabilidades, ya que la migración ha continuado, aunque con menor visibilidad. Las personas ahora transitan por rutas más difíciles de monitorear, lo que incrementa los riesgos de trata y abuso.

El número de menores en movilidad ha aumentado significativamente, pasando de 29,000 en 2021 a 140,000 entre 2023 y el primer semestre de 2024, según un estudio de Ayuda en Acción y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN) de la OEA.

En México, que se ha convertido en un país de destino, la falta de documentos puede retrasar la inserción escolar y otros trámites hasta por un año. Sin embargo, este proceso puede reducirse con el apoyo de ONG, explica Tania Rodríguez Zafra, directora de Ayuda en Acción México.

Un ejemplo es Hans, un niño de 10 años que ingresó a una casa de transición de la organización en julio de 2025 y se reincorporó a la escuela en febrero pasado, tras obtener los documentos necesarios.

Rodríguez destaca el proceso de acompañamiento integral para Hans y su familia, lo que le ha permitido adaptarse y disfrutar de su infancia como cualquier otro niño.