El Impacto Silencioso de los Accidentes de Tránsito en Nuestras Calles

El Impacto Silencioso de los Accidentes de Tránsito en Nuestras Calles

Los accidentes de tránsito dejan marcas visibles en nuestras calles que a menudo pasan desapercibidas.

Fue durante mi experiencia laboral en una empresa estadounidense que descubrí la existencia de compañías privadas dedicadas a la limpieza de escenas de trauma.

En República Dominicana, siempre asumí que esta tarea correspondía exclusivamente a las autoridades, aunque aún desconozco cuáles específicamente.

El 16 de marzo, un día después del trágico accidente que cobró la vida del periodista Joaquín Caraballo en el elevado de la avenida Luperón, sus compañeros encontraron sus guantillas intactas en el lugar.

El 14 de julio, una patana arrastró un motor en la avenida John F. Kennedy, dejando una mancha de sangre que permaneció visible durante días.

En agosto, en el expreso V Centenario, el cadáver de un perro atropellado quedó expuesto al sol y la lluvia, hasta que sus restos se desvanecieron.

Estos son solo algunos ejemplos de las huellas que documentan mis ojos a diario en el trayecto de casa al trabajo.

Los restos de parachoques, luces y otros objetos al borde de las calles cuentan historias de tragedias que no viví, pero que revivo al verlas.

Me pregunto qué sucede con quienes protagonizaron estos eventos y cómo enfrentan su duelo al ver estos remanentes.

Para los sobrevivientes, los que perdieron a alguien y la sociedad en general, superar estas tragedias debería implicar dejar de encontrarse con estos recordatorios.