Estados Unidos concluye su retirada de Irak tras 23 años de intervención
Estados Unidos ha retirado sus últimas tropas de Irak, marcando el fin de una intervención militar que comenzó en marzo de 2003. La invasión, inicialmente justificada por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, dejó una profunda huella en términos humanos, económicos y políticos.
El Pentágono confirmó la salida de los últimos soldados desde la base de Erbil, en el Kurdistán iraquí. Este retiro cierra un ciclo que incluyó el derrocamiento de Saddam Hussein, una cruenta insurgencia y el ascenso del Estado Islámico.
La intervención militar estadounidense comenzó bajo el mandato de George W. Bush y ha pasado por varias fases, incluyendo una retirada inicial bajo Barack Obama y un nuevo despliegue para combatir al Estado Islámico. Ahora, bajo el liderazgo de Joe Biden, se ha completado el proceso de retirada.
A pesar de la salida de las tropas, Estados Unidos mantendrá una cooperación limitada con Irak en áreas de entrenamiento e inteligencia. Sin embargo, la responsabilidad de la seguridad recae ahora principalmente en las autoridades iraquíes.
La invasión de 2003 fue respaldada por el Congreso estadounidense, aunque las armas de destrucción masiva nunca fueron encontradas. Las consecuencias de la guerra han sido devastadoras, con más de 4,500 militares estadounidenses muertos y un número significativo de víctimas iraquíes.
El costo financiero de la guerra también ha sido enorme, con estimaciones que alcanzan los 2.2 billones de dólares para los contribuyentes estadounidenses. La guerra en Irak ha tenido un impacto duradero en la política estadounidense, erosionando el apoyo popular y creando divisiones partidistas.
A nivel global, la guerra afectó los precios del petróleo y la economía mundial, aunque su impacto directo es difícil de cuantificar. Veintitrés años después, Irak sigue enfrentando desafíos internos y externos, mientras el legado de la intervención estadounidense continúa siendo objeto de debate.
