Urgente Llamado a la Acción: Bahoruco en Riesgo de Inundaciones
En la provincia de Bahoruco, el peligro desciende desde las montañas. Durante décadas, se ha advertido que cualquier futura catástrofe no será una sorpresa de la naturaleza, sino el resultado de no haber actuado a tiempo, como ocurrió recientemente en el municipio de Los Ríos.
Bahoruco no necesita el impacto directo de un huracán para enfrentar emergencias de gran magnitud. Las amenazas provienen de las zonas altas, donde ríos y arroyos pueden inundar comunidades enteras sin que caiga una gota de lluvia en las partes bajas. La vulnerabilidad acumulada de la provincia, advertida desde hace décadas, aún no ha sido abordada con la seriedad necesaria para proteger vidas y propiedades.
El pasado 23 de septiembre, unas horas de lluvia en Higo de la Cruz y otras localidades provocaron que el río Barrera descendiera con fuerza, sobrepasando puentes y anegando tierras agrícolas. Aunque no hubo pérdidas humanas, esto se debió a la suerte, no a la prevención. La suerte no es una política pública.
En plena temporada ciclónica, la provincia se encuentra en una situación crítica. Bahoruco es posiblemente la demarcación más expuesta del país a catástrofes climáticas, no solo por su ubicación, sino por la falta de intervenciones sostenidas en sus cuencas y sistemas de drenaje.
La prevención no puede ser solo una frase en discursos oficiales. Es una obligación institucional trabajar antes, durante y después de los eventos climáticos. La falta de planificación y mantenimiento convierte cada lluvia intensa en una amenaza multiplicada por la negligencia acumulada.
La mitigación no debe limitarse a operativos improvisados. Es necesario un esfuerzo integrado entre Medio Ambiente, INDRHI, organismos de socorro y gobiernos locales para identificar tramos vulnerables y realizar intervenciones que reduzcan el riesgo.
Expertos sugieren reactivar el canal Cristóbal, que solía captar agua y sedimentos, reduciendo la presión sobre comunidades vulnerables. La propuesta del ingeniero Teodoro Tejada de un plan nacional de adecuación hidráulica es una advertencia que no debe ignorarse.
No debemos engañarnos por la ausencia de huracanes. Los eventos recientes no fueron causados por ciclones, sino por vaguadas combinadas con humedad y altas temperaturas. Una sola tormenta puede causar tragedias en territorios no preparados.
El gobierno no puede esperar a que ocurra una desgracia para actuar. Intervenir los cauces de ríos y arroyos en Bahoruco es una obligación de Estado para proteger vidas y propiedades. Se requiere una intervención urgente, integral y sostenida, con una verdadera política de gestión de riesgo.
La reciente crecida en Los Ríos fue un aviso. Si no se actúa a tiempo, cualquier futura catástrofe será una consecuencia dolorosa de la inacción.
