Manuel Villoria: La corrupción debe enfrentarse con sanciones visibles

Manuel Villoria: La corrupción debe enfrentarse con sanciones visibles

SANTO DOMINGO.– La percepción de impunidad en los actos de corrupción fomenta su normalización y dificulta que los ciudadanos mantengan comportamientos íntegros, advirtió el catedrático español Manuel Villoria.

Villoria destacó que una política efectiva contra la corrupción debe garantizar que los casos graves sean investigados y sancionados de manera visible, para que la sociedad perciba que infringir la ley tiene consecuencias.

“Es esencial que quien comete un acto de corrupción pague por ello. Si hay un caso grave, es fundamental que esa persona vaya a la cárcel y que la ciudadanía lo vea”, afirmó.

El experto ofreció estas declaraciones antes de su conferencia “La integridad como fundamento del bien común” en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), donde abordó la relación entre comportamiento individual, fortaleza institucional y buena gobernanza.

Villoria explicó que uno de los mayores obstáculos para combatir la corrupción es cuando una sociedad asume que este comportamiento es generalizado y lo considera normal.

Actuar honestamente puede representar un costo para el individuo, ya que observa cómo otros obtienen ventajas mediante acciones contrarias a las normas.

Además de combatir la impunidad, Villoria subrayó la importancia de contar con una administración pública profesional e imparcial, capaz de aplicar las leyes sin influencias políticas, familiares o personales.

Propuso que los servidores públicos sean seleccionados por mérito, con oportunidades de desarrollo profesional y estabilidad laboral, evitando que su permanencia dependa de cambios de gobierno.

“Ellos sirven no a un partido, no a un gobierno, sirven a un país”, enfatizó Villoria.

El académico recordó sus visitas anteriores a República Dominicana, donde participó en esfuerzos para consolidar un servicio civil de carrera, enfrentando dificultades cuando la militancia partidaria se convierte en una vía para acceder a puestos públicos.

Villoria también destacó que la integridad no depende solo del individuo, sino que las instituciones deben crear condiciones que incentiven las actuaciones honestas.

Mencionó mecanismos como códigos éticos, controles internos y sistemas de denuncia, acompañados de protección para quienes informen sobre actos ilegales.

El académico preside en España una autoridad independiente para la protección de informantes de infracciones e ilegalidades.

Villoria atribuyó a la familia un papel esencial en la formación ética, complementado por la escuela, universidades y lugares de trabajo.

Consideró que la participación conjunta de estas instituciones permite construir una cultura cívica basada en el respeto a las leyes, necesaria para el desarrollo económico y la convivencia social.

Durante su conferencia, Villoria planteó la integridad desde tres dimensiones: personal, organizacional y estatal.

La integridad personal implica desarrollar principios coherentes con las responsabilidades; la organizacional requiere mecanismos que favorezcan conductas éticas; y la estatal demanda políticas públicas orientadas hacia la transparencia y la prevención de la corrupción.

“La suma de las tres, integridad personal más integridad en las organizaciones, más integridad en el Estado, una buena gobernanza, dan lugar al bien común”, explicó.

Villoria sostuvo que existe evidencia académica que relaciona una buena gobernanza con mejores resultados económicos y sociales, mientras que la corrupción afecta negativamente la gestión de fondos públicos y la calidad de servicios como la educación y la salud.