Impacto del Estigma de la Obesidad en la Salud Mental
Santo Domingo.- Vivir con obesidad implica enfrentar no solo las consecuencias físicas de esta enfermedad crónica, sino también una carga emocional significativa.
Las miradas y comentarios despectivos, junto con el trato recibido tanto en consultas médicas como en la vida diaria, afectan el bienestar emocional de quienes viven con esta condición.
El nutricionista clínico Marc Caballero Bartolí, del Hospital Clínic de Barcelona, señala que el 78% de las personas con obesidad experimentan estrés postraumático debido a la estigmatización. Además, enfrentan un 32% más de riesgo de desarrollar depresión y ansiedad, lo que puede llevar al aislamiento social y a una baja autoestima.
Existe un prejuicio común que simplifica el proceso de perder peso a “comer menos y moverse más”. Sin embargo, factores genéticos, hormonales y metabólicos también juegan un papel crucial en el peso corporal, más allá de las decisiones personales.
Caballero Bartolí explica que dietas muy restrictivas pueden provocar que el cuerpo aumente las señales de hambre y disminuya el metabolismo. En casos de obesidad grave, las señales hormonales como la leptina, relacionada con la saciedad, pueden alterarse.
Culpar a las personas con obesidad por falta de “fuerza de voluntad” no solo simplifica una enfermedad compleja, sino que también puede alejarlas del apoyo necesario. El 74% de los pacientes reporta haber sido maltratado por profesionales de la salud, lo que puede llevar a evitar consultas médicas y retrasar diagnósticos importantes.
Es crucial cambiar la forma en que hablamos sobre la obesidad. En lugar de referirse a “personas obesas”, se recomienda usar “personas con obesidad”, reconociendo que la enfermedad no define a la persona.
Los centros de salud deben estar equipados con asientos adecuados, básculas para distintos pesos, manguitos de presión arterial más grandes y batas hospitalarias que eviten situaciones incómodas para los pacientes.
