Arroz Dominicano: Innovación y Productividad como Claves del Futuro

Arroz Dominicano: Innovación y Productividad como Claves del Futuro

La derogación del Decreto 693-24 ha puesto al arroz en el centro del debate económico nacional. Este alimento esencial para los dominicanos no solo sostiene comunidades y empleos, sino que también enfrenta el desafío de ser competitivo en un mercado global.

En 2025, la República Dominicana produjo cerca de 14.78 millones de quintales de arroz, cubriendo el 96% del consumo nacional. Este logro es el resultado de una estructura económica que integra múltiples sectores, desde la agricultura hasta el comercio y los servicios.

Un estudio del Servicio Agrícola Exterior de EE.UU. revela que entre 2007 y 2025, la diferencia de precios entre el arroz dominicano y el estadounidense se redujo significativamente. Sin embargo, el rendimiento por hectárea sigue siendo un desafío, con costos de producción aún más altos que en Estados Unidos.

En la provincia Sánchez Ramírez, Herman “Manito” Despradel, un veterano del sector arrocero, destaca la importancia de la inversión, la mecanización y la mejora de semillas para aumentar la productividad. La eficiencia en el campo es crucial para reducir costos y mejorar la competitividad.

La Procesadora de Arroz Yuna en Fantino muestra cómo la productividad también depende del control de calidad y la innovación industrial. El proceso de fortificación del arroz con vitaminas y minerales es un ejemplo de cómo agregar valor sin aumentar la cantidad.

El arroz dominicano no solo es un alimento básico, sino que también ofrece oportunidades económicas en la alimentación animal, la horticultura y la generación de energía. Aprovechar estos subproductos puede multiplicar el valor económico del sector.

Para fortalecer la competitividad, es esencial mejorar el rendimiento agrícola, la eficiencia industrial y el aprovechamiento económico de toda la cadena. El gobierno y el sector privado deben trabajar juntos para modernizar procesos y fomentar la cooperación entre productores.

La protección del arroz dominicano debe basarse en la productividad. Producir más y mejor, agregar valor y generar bienestar son las claves para un futuro sólido y competitivo.