Papa León XIV Confirma a Carlos Morel Diplán como Nuevo Arzobispo de Santo Domingo
El Papa León XIV ha aceptado la renuncia de monseñor Francisco Ozoria Acosta como líder de la Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo. En su lugar, ha confirmado a monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, quien se desempeñaba como arzobispo coadjutor.
La decisión fue comunicada oficialmente por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 12 de octubre de 2026, poco después de que Ozoria cumpliera 75 años, la edad estipulada por el Código de Derecho Canónico para presentar su renuncia.
Además, Morel Diplán asumirá el liderazgo del Ordinariato Militar de la República Dominicana, reemplazando a Ozoria en ambas funciones.
Francisco Ozoria, quien nació el 10 de octubre de 1951, fue nombrado arzobispo de Santo Domingo en 2016 por el Papa Francisco. Durante diez años, lideró la sede primada de América, una de las más importantes en la jerarquía católica dominicana.
La renuncia de Ozoria se alinea con el procedimiento del canon 401 del Código de Derecho Canónico, que establece que los obispos deben presentar su dimisión al cumplir 75 años. El Papa tiene la potestad de aceptar la renuncia o permitir que continúen en sus funciones por un tiempo adicional.
Carlos Tomás Morel Diplán, de 61 años, fue designado como arzobispo coadjutor de Santo Domingo, lo que le garantizaba el derecho de sucesión. Esta transición no es inesperada, sino parte de un proceso planificado por la estructura de la Iglesia.
Nacido el 8 de noviembre de 1964, Morel Diplán fue ordenado sacerdote en 1991. En 2016, fue nombrado obispo auxiliar de Santiago de los Caballeros y luego asumió responsabilidades en La Vega antes de unirse al gobierno pastoral de Santo Domingo.
La Arquidiócesis de Santo Domingo tiene un lugar destacado en la historia del catolicismo en América. Fundada en 1511 y elevada a arquidiócesis metropolitana en 1546, su importancia histórica es innegable.
El nuevo arzobispo también liderará el Ordinariato Militar, encargado de la atención pastoral de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Con este cambio, la Iglesia católica dominicana inicia una nueva etapa en la dirección de su principal sede histórica.
