Compromiso Global para Proteger a los Periodistas en su Día Internacional

Compromiso Global para Proteger a los Periodistas en su Día Internacional

Santo Domingo. – Cada 2 de noviembre, el mundo se une para conmemorar el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas. Esta fecha, instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013, busca visibilizar las agresiones y amenazas que enfrentan los profesionales de la comunicación a nivel global.

El objetivo de esta jornada es destacar la falta de justicia en numerosos casos de violencia contra periodistas y promover acciones para que estos delitos sean investigados y sus responsables juzgados. El periodismo es una herramienta esencial para las sociedades democráticas, permitiendo el acceso a información y la fiscalización del poder.

Sin embargo, los periodistas enfrentan riesgos significativos, como amenazas, agresiones físicas y asesinatos, especialmente cuando investigan temas delicados. Combatir la impunidad de estos crímenes es crucial, ya que la falta de consecuencias judiciales debilita la protección de los comunicadores y genera un ambiente de temor que limita la libertad de expresión.

La ausencia de justicia también afecta el derecho de la población a estar informada, ya que las amenazas pueden llevar a la autocensura y dificultar la difusión de información relevante. Por ello, las Naciones Unidas abogan por fortalecer los mecanismos de protección y asegurar que los responsables sean llevados ante la justicia.

Esta fecha es también una oportunidad para recordar a los periodistas que han perdido la vida o han sido víctimas de violencia en el cumplimiento de su deber, y para reconocer a quienes continúan ejerciendo la profesión en contextos de riesgo. Proteger a los periodistas es defender el derecho de las sociedades a recibir información libre y sin intimidaciones.

El llamado internacional es claro: ningún ataque contra un periodista debe quedar sin investigar, y ejercer el derecho a informar no debe representar una amenaza para la vida o la integridad de quienes desempeñan esta labor.