Desafíos Persistentes ante las Inundaciones en Gran Santo Domingo

Desafíos Persistentes ante las Inundaciones en Gran Santo Domingo

Las inundaciones de noviembre de 2022 y 2023 han dejado una marca indeleble en el Gran Santo Domingo, revelando las deficiencias en el sistema de drenaje urbano. A pesar de las inversiones millonarias en infraestructura, las lluvias torrenciales continúan sorprendiendo a los ciudadanos y exponiendo las limitaciones en la prevención de desastres.

Las autoridades han destinado más de 11,000 millones de pesos en el saneamiento de cañadas y modernización de sistemas de alerta. Sin embargo, expertos y residentes de áreas vulnerables advierten sobre problemas estructurales que mantienen alto el riesgo de inundaciones.

Carla Morales, del Instituto Dominicano de Meteorología, destaca la creciente variabilidad en los patrones de lluvia, con precipitaciones significativas en meses tradicionalmente secos como marzo. Este fenómeno subraya la necesidad de una preparación más efectiva ante emergencias.

La CAASD ha intervenido en ocho cañadas principales, pero las obras no garantizan una reducción significativa en la exposición de las comunidades a futuras inundaciones. El crecimiento urbano desordenado y la falta de cumplimiento de normativas urbanísticas agravan el problema.

Residentes de zonas como la ribera del Ozama y La Ciénaga expresan su descontento por la falta de atención institucional. A pesar de las intervenciones, sienten que las medidas no son suficientes para proteger sus hogares.

El Centro de Operaciones de Emergencias ha mejorado los protocolos de alerta temprana, pero su efectividad depende del mantenimiento y la transmisión oportuna de las advertencias. La Alcaldía del Distrito Nacional ha implementado medidas como la limpieza de imbornales y la instalación de semáforos pluviales.

El director del Indrhi, Olmedo Caba, enfatiza la importancia de preparar al país para eventos climáticos extremos mediante intervenciones técnicamente fundamentadas. Aunque se han realizado inversiones significativas, persisten dudas sobre la capacidad real de los sistemas de drenaje y la protección de los asentamientos más expuestos.

Un mapeo reciente identifica 53 zonas vulnerables en el Distrito Nacional, destacando la necesidad de una planificación territorial adecuada y medidas de prevención permanentes para mitigar los riesgos de inundación.