Lluvias Revelan Debilidades Urbanas en Santo Domingo
Cada vez que las lluvias intensas azotan, se destapan problemas urbanos que no hemos abordado con la profundidad necesaria. No es el agua la que crea los problemas, sino que los hace visibles: imbornales bloqueados, cañadas ocupadas y drenajes insuficientes son solo algunos de los desafíos que enfrentamos.
Durante las recientes lluvias, los ayuntamientos del Gran Santo Domingo desplegaron brigadas, limpiaron filtrantes e instalaron centros de mando en sectores vulnerables. Aunque estas acciones son vitales, no pueden reemplazar la planificación anticipada.
Las lluvias actúan como una auditoría urbana, revelando si el mantenimiento fue oportuno y si las instituciones están bien coordinadas. Sin embargo, medir la respuesta solo por el número de brigadistas desplegados no es suficiente; debemos evaluar resultados concretos.
Es crucial que los municipios pasen de operativos ocasionales a un sistema de gestión de riesgos permanente. Cada ayuntamiento debería contar con un mapa actualizado de zonas de riesgo y un calendario de mantenimiento verificable.
Además, se deben publicar indicadores claros para que la ciudadanía esté informada sobre el estado de los imbornales y otras infraestructuras. La tecnología puede facilitar este proceso sin necesidad de plataformas costosas.
Las cañadas requieren atención especial. Limpiarlas tras una emergencia es solo una solución temporal. Se necesita un enfoque integral que incluya saneamiento, ordenamiento territorial y participación comunitaria.
La responsabilidad ciudadana es clave, pero no debe ocultar las fallas institucionales. Los ayuntamientos deben garantizar rutas de recolección de residuos y educación para luego exigir el cumplimiento de las normas.
Propongo que cada episodio de lluvias concluya con un informe municipal público que detalle daños, recursos utilizados y acciones correctivas. Esto permitirá aprender de los errores y orientar mejor el presupuesto.
Una ciudad preparada no es la que más brigadas despliega, sino la que conoce sus riesgos y mantiene su infraestructura. Las lluvias seguirán llegando, pero nuestra gestión debe mejorar.
