Quiebras Bancarias en América Latina: Un Recorrido por las Crisis Financieras Más Impactantes

Quiebras Bancarias en América Latina: Un Recorrido por las Crisis Financieras Más Impactantes

La reciente intervención del Ueno Bank en Paraguay se suma a una larga lista de colapsos bancarios en América Latina, marcados por la insolvencia patrimonial y la concesión irregular de créditos. Estos eventos suelen estar ligados a conexiones con el poder político, como lo demuestra la destitución y detención del presidente Santiago Peña.

El caso de Ueno Bank no es aislado, sino un reflejo de un patrón recurrente en la región: crecimiento desmedido, supervisión laxa y, finalmente, un costo asumido por el erario público. Este fenómeno ha dejado una huella profunda en la historia financiera de América Latina.

En Venezuela, el segundo banco más grande fue intervenido en 1994 tras una crisis de liquidez y una retirada masiva de depósitos. La falta de transparencia en los rescates públicos y la concentración de créditos en empresas del mismo grupo fueron factores críticos.

Costa Rica también vivió una crisis en 1994 con la intervención del Banco Anglo Costarricense, donde las pérdidas por inversiones fallidas representaron el 1.3% del PIB. La falta de patrimonio impidió su continuidad.

En Ecuador, Filanbanco fue intervenido en 1998 debido a créditos otorgados a empresas de los accionistas y préstamos estatales por más de 400 millones de dólares. Cerró sus operaciones en 2001.

El caso de Baninter en República Dominicana en 2003 es emblemático. Las operaciones financieras ocultas y la contabilidad irregular llevaron a una intervención del Banco Central para evitar un colapso sistémico. El rescate costó aproximadamente el 15% del PIB dominicano.

Más recientemente, en Bolivia, una entidad fue intervenida en 2023 por incumplimiento de liquidez, afectando a 1.3 millones de ahorradores. En Brasil, un banco fue liquidado en 2025 por fraude financiero, involucrando a figuras políticas y judiciales.

Finalmente, el ‘corralito’ argentino de 2001, aunque no fue una quiebra bancaria per se, es un ejemplo de una crisis sistémica que llevó a restricciones severas en la movilización de fondos para evitar un colapso total.