Legisladores, Intrant y Digesett: Colaboración para mejorar la seguridad vial

Legisladores, Intrant y Digesett: Colaboración para mejorar la seguridad vial

En República Dominicana, se generan preocupaciones y cuestionamientos sobre la legalidad de las detenciones de vehículos sin motivo aparente. Los conductores se sienten acosados y desconfiados debido a la falta de explicaciones de los agentes de tránsito. Estas prácticas se respaldan supuestamente en los artículos 22 y 232 de la Ley 63-17, que establecen la obligación de detenerse cuando lo requiera un agente y mostrar los documentos. Sin embargo, la falta de transparencia y explicaciones claras genera malestar en la población y debilita la confianza en las instituciones.

En la República Dominicana, la legalidad de las detenciones de vehículos sin motivo aparente ha generado preocupaciones y cuestionamientos en la población. Los conductores se sienten acosados y desconfiados por la falta de explicaciones de los agentes de tránsito, lo que debilita la confianza en las instituciones. Estas prácticas se basan en los artículos 22 y 232 de la Ley 63-17, que indican la obligación de detenerse cuando lo solicita un agente y presentar los documentos requeridos.

Las expresiones de preocupación surgen de las detenciones de vehículos sin una falta comprobable por parte de los conductores. La falta de transparencia y las respuestas vagas de los agentes al ser cuestionados generan molestia, acoso y una sensación de autoritarismo en la población. Esto provoca una sensación de impotencia y socava la confianza en las instituciones.

Aunque la ley establece que los conductores deben detenerse cuando un agente así lo requiera y mostrar sus documentos, en la práctica se invierte la lógica. Las detenciones se realizan para verificar si el conductor está en falta, en lugar de detenerse por una infracción evidente. Esto diluye la presunción de inocencia y genera tensiones en lugar de promover un ambiente de respeto y confianza mutua.

La ambigüedad de la norma deja espacio para la arbitrariedad, lo que favorece la imposición de multas en lugar de promover el orden en el tránsito. Los criterios subjetivos de los agentes, influenciados por factores como su humor, presiones por cumplir metas de recaudación o incluso el tipo de vehículo que se conduce, pueden llevar a detenciones injustificadas y humillantes para conductores honestos.

En lugar de concentrarse en detener vehículos sin motivo aparente, sería más efectivo supervisar y sancionar las infracciones evidentes que afectan la seguridad vial, como conductores de motocicletas sin casco, vehículos mal estacionados o exceso de velocidad. Esto no solo tendría un impacto inmediato en la seguridad en las carreteras, sino que también fortalecería la confianza de la ciudadanía en las autoridades de tránsito.

La sociedad dominicana necesita una gestión del tránsito más eficiente, proactiva y profesional para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos en las carreteras. Es fundamental promover el respeto mutuo entre conductores y agentes de tránsito, así como establecer protocolos claros y transparentes que contribuyan a una convivencia pacífica y segura en las vías públicas.