El Gobierno de Nepal levanta el toque de queda para restaurar la normalidad tras crisis política
El Gobierno de Nepal levantó el toque de queda y las restricciones tras las protestas por corrupción. Sushila Karki asumió como nueva ministra luego de la dimisión de Sharma Oli. Las Fuerzas Armadas suspendieron el toque de queda impuesto desde el 9 de septiembre, permitiendo la reanudación del transporte público, incluidas las rutas de autobús de larga distancia.
El Gobierno de Nepal ha dado un giro importante al levantar las restricciones y el toque de queda tras intensas protestas por corrupción en el país. La nueva ministra, Sushila Karki, asumió el cargo luego de la renuncia de Sharma Oli, en medio de manifestaciones que cobraron la vida de decenas de personas y la prohibición de redes sociales clave.
Las Fuerzas Armadas levantaron el toque de queda que estaba en vigor desde el 9 de septiembre, lo que permitió la reanudación de servicios como el transporte público, incluyendo las rutas de autobús de larga distancia. La capital nepalí empezó a recuperar la normalidad el 13 de septiembre, con un toque de queda más flexible y un primer ministro interino tomando juramento.
La situación en Nepal comienza a estabilizarse, con la reapertura de comercios, la vuelta de los taxis a las calles y la normalización progresiva de la vida diaria. Aunque hoy es día festivo en el país, se espera que la plena normalidad regrese el próximo lunes.
La nueva primera ministra, Sushila Karki, ha asumido su cargo con la misión de convocar elecciones en un plazo de seis meses, fijadas para el 5 de marzo de 2026. Su designación ha sido acordada en respuesta a las demandas de los manifestantes, especialmente de la Generación Z, quienes propusieron su nombre a través de un canal digital y ella aceptó con valentía.
El Parlamento nepalí ha sido disuelto de manera inmediata, una de las peticiones clave de los manifestantes, en un acuerdo que busca abordar la crisis social del país de acuerdo con la Constitución. La Policía reporta que 51 personas perdieron la vida en las protestas, incluidos tres agentes de seguridad, con más de 1.770 heridos y 284 aún bajo tratamiento médico.
La situación en Nepal ha sido un verdadero torbellino de acontecimientos, pero el país avanza hacia una nueva etapa, con el compromiso de reconstruir y recuperar la estabilidad política y social.
