Estafas frecuentes en viajes en yola a Puerto Rico

Estafas frecuentes en viajes en yola a Puerto Rico

En Miches y Sabana de la Mar, forasteros son estafados al buscar embarcarse en yolas hacia Puerto Rico. Rafael Mota, dirigente comunitario, menciona que los estafadores les prometen llevarlos al manglar para salir hacia Puerto Rico, pero en cambio los asaltan. Los lugareños suelen ayudar a quienes son estafados, proporcionándoles dinero para regresar a sus hogares o contactar a sus familiares. Un capitán de viaje estafó a tres hombres de Nagua, cobrándoles miles de pesos y dejándolos varados en Sabana de la Mar al mentir sobre la fecha de salida hacia Puerto Rico.

En Miches y Sabana de la Mar, una triste realidad acecha a los forasteros que buscan una oportunidad para embarcarse en yolas con destino a Puerto Rico. Rafael Mota, líder comunitario, revela que los estafadores prometen llevar a las personas al manglar para luego zarpar hacia Puerto Rico, pero en lugar de eso, las asaltan. Los lugareños, conscientes de estas artimañas, suelen brindar apoyo a las víctimas ayudándoles con dinero para regresar a sus hogares o contactar a sus familias.

Sin embargo, no todos los engaños terminan sin consecuencias. Mota cuenta el caso de tres hombres de Nagua estafados por un capitán de viaje que les cobró una gran suma de dinero y los dejó abandonados en Sabana de la Mar al mentir sobre la fecha de salida hacia Puerto Rico. Este incidente desencadenó un acto desesperado por parte de los nagüeros, quienes secuestraron al hijo menor del capitán exigiendo la devolución del dinero pagado por el viaje.

Paulino, quien participa como ayudante en estos viajes en yola, comparte cómo se organiza todo el proceso y se atraen clientes interesados en la travesía. Se encargan de la construcción de las embarcaciones con anticipación, utilizando materiales como madera americana, motores de 40 o 60 caballos de fuerza, y fibra para rellenar las estructuras. Las yolas suelen medir entre 24 y 35 pies de eslora, con capacidad para unas 20 a 25 personas, aunque en ocasiones se llegan a abordar hasta 70 pasajeros.

A pesar de que algunas yolas tienen capacidad para 40 personas, suelen vender más espacios y, el día de la partida, logran llevarse una cantidad mayor de lo permitido mediante engaños. Olea detalla todo el proceso de construcción de la embarcación, desde la forma de la madera hasta la aplicación de la fibra con una mezcla de resina y secante, destacando la meticulosidad con la que se lleva a cabo cada paso.

Al amanecer, las yolas son trasladadas en secreto hacia los manglares y enterradas en la arena hasta el momento de la partida. Todo está planificado al detalle, desde la designación de un subordinado por parte del capitán para vigilar a posibles agentes de seguridad hasta la estrategia para embarcar a un número mayor de pasajeros de lo permitido.

Esta trágica realidad, en la que la esperanza de un futuro mejor se ve empañada por la codicia y el engaño, pone en peligro la vida de aquellos que buscan una oportunidad en el mar. La lucha por una vida digna se ve empañada por la desesperación y el riesgo constante al confiar en quienes se aprovechan de la vulnerabilidad de los demás.