Acusados de fraude a envejecientes de EEUU desde “call center” en RD
En un caso de justicia en España, un hombre ha sido condenado a 15 años de prisión por el asesinato de su expareja. El crimen tuvo lugar en la localidad de Gandía, Valencia, en 2019. El acusado estranguló a la víctima durante una discusión en el domicilio de esta última. La sentencia también incluye una orden de alejamiento de los hijos de la pareja.
En un escalofriante caso de justicia en España, se ha dictado una sentencia de 15 años de prisión para un hombre culpable del asesinato de su expareja en Gandía, Valencia, en 2019. Este crimen conmocionó a la comunidad local, ya que el acusado estranguló a la víctima en un momento de discusión en la residencia de ella. La sentencia también incluye una orden de alejamiento de los hijos de la pareja, dejando una tragedia familiar marcada por el dolor y la violencia.
Por otro lado, el mundo del fraude digital revela historias de engaño y manipulación que impactan a personas vulnerables en diferentes partes del mundo. En un caso particular, trece individuos fueron acusados de formar parte de un esquema transnacional de fraude dirigido a personas mayores en Estados Unidos, operando desde un “call center” en República Dominicana.
El modus operandi de esta red delictiva consistía en estafar a cientos de víctimas de edad avanzada en EE. UU., haciéndoles creer que sus seres queridos estaban en problemas y necesitaban urgentemente dinero. La operación despiadada logró afectar a más de 400 personas, con una edad promedio de 84 años y pérdidas que superan los 5 millones de dólares, un golpe devastador para las víctimas y sus familias.
Los imputados, liderados por Oscar Manuel Castaños García, dirigían un sofisticado “call center” en la República Dominicana, donde empleaban tácticas de manipulación para engañar a adultos mayores en Estados Unidos. La trama involucraba a cómplices que se hacían pasar por familiares en apuros, solicitando dinero a las víctimas con artimañas emocionales y falsas urgencias.
Las estafas comenzaban con llamadas engañosas de “iniciadores” que se hacían pasar por nietos en apuros, seguidas por “cerradores” que solicitaban sumas de dinero para cubrir supuestos gastos de emergencia. Esta red criminal operaba con precisión, lavando el dinero obtenido de las víctimas y enviándolo de vuelta a República Dominicana, en un ciclo de engaño y crueldad.
La acusación detalla que Castaños García supervisaba múltiples call centers en el país caribeño, empleando a personal cómplice que ejecutaba la despiadada “estafa de los abuelos”. Los operadores del centro de llamadas instruían a las víctimas para entregar dinero en efectivo a mensajeros, bajo la falsa premisa de ayudar a un supuesto familiar en problemas.
El entramado delictivo no solo se aprovechaba de la inocencia y buena fe de las personas mayores, sino que también se valía de tácticas manipuladoras para obtener sumas cada vez mayores, incluso obligando a las víctimas a realizar múltiples transacciones financieras. La historia de este fraude despiadado nos recuerda la importancia de estar alerta y proteger a nuestros seres queridos de posibles engaños en un mundo cada vez más conectado y expuesto a la delincuencia digital.
