Apagones de emergencia: Cómo estar preparados
El gobierno dominicano declara “emergencia energética” según el Decreto 517-25, permitiendo la adquisición urgente de generación eléctrica para combatir la escasez de electricidad. La intención inicial de convertir al país en un “hub regional de energía” se ve contrastada por la realidad de la crisis eléctrica. La medida otorga al gobierno la libertad de contratación de energía y compra de insumos sin seguir los procedimientos habituales.
El gobierno dominicano ha tomado una decisión que ha dejado a muchos con la boca abierta: ha declarado una “emergencia energética” mediante el Decreto 517-25. ¿Qué significa esto? Básicamente, se le ha dado luz verde al gobierno para adquirir urgentemente generación eléctrica con el fin de hacer frente a la escasez de electricidad que está viviendo el país.
Hasta hace poco, nos vendían la idea de que la República Dominicana se convertiría en un “hub regional de energía”, capaz de exportar electricidad a países vecinos como Haití y Puerto Rico. Sin embargo, la realidad actual nos muestra otra cara de la moneda. En lugar de brillar como un centro de energía, nos encontramos sumidos en una crisis eléctrica sin precedentes. De ser un hub regional a sufrir apagones en un abrir y cerrar de ojos.
La declaración de emergencia permite al gobierno saltarse los procedimientos habituales para contratar energía y adquirir insumos en el sector eléctrico. En otras palabras, se les ha dado carta blanca para traer nuevas barcazas generadoras de electricidad. Cabe mencionar que, aparentemente, estas barcazas ya estaban en camino mucho antes de que se emitiera el decreto de emergencia.
Lo curioso es que no es la primera vez que nos encontramos en una situación de “emergencia” en términos energéticos. En 2021, se realizó un proceso de contratación de urgencia que resultó en la llegada de dos barcazas turcas de la empresa Karpowership a las costas de Azua, las cuales proporcionaron 180 MW de energía al país.
Desde 2021, estamos en estado de emergencia. Sin embargo, la verdadera emergencia parece ser la falta de planificación y previsión en cuanto a la demanda energética por parte del gobierno actual. La falta de lectura de los estudios y la improvisación constante parecen ser el modus operandi de las autoridades.
Como consecuencia de esta negligencia, nos encontramos hoy con barcazas generadoras de electricidad en nuestras aguas, algunas provenientes de Cuba. Sí, has leído bien, ¡estamos tomando prestadas plantas eléctricas de Cuba! Y, según la empresa Karpowership, la mayoría de sus clientes suelen ser países de África Subsahariana como Sudán, Mozambique, Guinea o Costa de Marfil. Sin duda, unirse a este selecto club en términos energéticos es todo un hito, según el gobierno.
Ahora bien, hablemos del aspecto económico de todo esto. Según el Boletín de Generación y Gestión de Energía de julio de 2025 del Ministerio de Energía y Minas, producir un kilovatio con estas barcazas tiene un costo de 10.7 centavos, más del triple de lo que cuesta en Punta Catalina. ¿Quién paga la diferencia? ¡Exacto, nosotros, a través de la tarifa eléctrica o de nuestros impuestos!
Pero no solo se trata de dinero. Estas barcazas funcionan con Fuel Oil 6, uno de los combustibles más contaminantes del mundo. Un detalle que no se puede pasar por alto en tiempos en los que la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente son temas cruciales a nivel global.
