Ataques de EE. UU. a narcolanchas como pretexto para deportar venezolanos, según sociólogo.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fortaleció la presencia militar en el mar Caribe con ocho buques de guerra, un submarino, aviones de combate y miles de soldados. Se llevaron a cabo tres ataques letales contra lanchas de presuntos narcotraficantes como parte de la guerra contra las drogas. Trump y su Gobierno apuntan a las redes venezolanas de narcotráfico, con Nicolás Maduro como supuesto cómplice. Esta acción se considera una postura política más que una estrategia efectiva contra el narcotráfico.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un giro dramático al reforzar la presencia militar en el mar Caribe con una impresionante flota de ocho buques de guerra, un submarino, aviones de combate y miles de soldados. En medio de esta acción, se han llevado a cabo tres ataques letales contra lanchas de presuntos narcotraficantes como parte de la guerra contra las drogas.
La mirada de Trump y su administración apunta directamente a las redes venezolanas de narcotráfico, señalando a Nicolás Maduro como un posible cómplice. Sin embargo, muchos expertos consideran que esta medida es más una postura política que una estrategia efectiva contra el tráfico de drogas.
El profesor David A. Smilde, experto en Sociología de la Universidad de Tulane en Luisiana, EE. UU., destaca que Trump, en su campaña, prometió combatir las drogas atacando a los carteles, aunque la realidad es que el fentanilo, una droga preocupante en Estados Unidos, no proviene de Venezuela. Según la DEA, menos del 10% de la cocaína que llega a EE. UU. pasa por Venezuela.
La estrategia bélica de la Administración Trump, incluyendo la destrucción de lanchas, busca crear una amenaza externa que justifique medidas como deportaciones de migrantes venezolanos. Aunque por ahora no se contempla una intervención militar directa para derrocar a Maduro, el despliegue de tropas aumenta la presión sobre su gobierno, que ha llamado a la población a unirse a una milicia ciudadana para defender el territorio.
En medio de esta tensión, se especula sobre posibles escenarios, pero Smilde descarta una invasión terrestre y sugiere que cualquier acción sería más probablemente un bombardeo aéreo. Maduro moviliza a la milicia para mostrar resistencia y disuadir posibles ataques, manteniendo a la ciudadanía movilizada en un acto de defensa preventiva.
El escenario geopolítico en la región se vuelve cada vez más complejo con estas movidas militares, dejando en el aire interrogantes sobre el futuro de la relación entre Estados Unidos y Venezuela, así como el impacto que estas decisiones tendrán en la población venezolana y la estabilidad de la región.
