Atrapados por Aguas Contaminadas: Impacto en Negocios y Hogares de Villas Agrícolas
En la intersección de las calles Aníbal de Espinosa y Moca, en el sector Villas Agrícolas, el asfalto está teñido de negro debido a la acumulación de aguas residuales. Los residentes afirman que este problema persiste desde hace casi dos años, con las aguas estancadas emergiendo del alcantarillado. La Alcaldía del Distrito Nacional ha enviado camiones para succionar el líquido acumulado, pero el problema reaparece incluso sin lluvia. Liliana Reyes, propietaria de un colmado en la zona afectada, describe cómo el agua sube tanto en días de lluvia como en días secos.
En la intersección de las calles Aníbal de Espinosa y Moca, en el sector Villas Agrícolas, el pavimento luce manchado de negro por la acumulación de aguas residuales. Este problema, que lleva casi dos años afectando a la zona, ha dejado a los residentes lidiando con aguas estancadas saliendo del alcantarillado incluso en días despejados.
Liliana Reyes, propietaria de un colmado en la zona afectada, comparte su experiencia enfrentando esta situación. A pesar de los esfuerzos de la Alcaldía del Distrito Nacional por drenar el líquido acumulado, el problema persiste, reapareciendo con cada lluvia e incluso en ausencia de la misma.
Las aceras y suelos de viviendas y negocios dan testimonio de las aguas estancadas que emergen, dejando rastros visibles. El olor a veces se vuelve insoportable, especialmente cuando el nivel del agua sube, lo que los residentes atribuyen a conexiones defectuosas con el sistema cloacal.
Para combatir la intrusión del agua en su colmado, Liliana y su familia han tenido que construir un pequeño muro. Aun así, durante días de lluvia, el negocio sufre pérdidas, ya que nadie se aventura a cruzar las aguas contaminadas.
Miguel Ángel Morillo, un residente del sector desde hace 12 años, comparte las sospechas de la comunidad sobre el origen de estas aguas residuales. Además, señala los riesgos para la salud derivados de la exposición a los vapores, que podrían estar afectando a quienes viven y trabajan en la zona.
A pesar de las protestas y manifestaciones de la comunidad para llamar la atención sobre esta problemática, la falta de acciones concretas por parte de las autoridades y la ausencia de inspecciones o análisis del agua han dejado a los residentes en una situación de vulnerabilidad constante.
Propietarios de negocios, como Carolina Díaz, se ven obligados a cerrar temporalmente debido al fuerte olor y la presencia de aguas contaminadas, mientras que los vecinos se ven forzados a tomar medidas como colocar sacos de arena para evitar la entrada del agua a sus propiedades. La lucha por resolver esta crisis de saneamiento continúa en esta comunidad, donde la salud y el bienestar de sus habitantes están en juego.
