Beneficios de la hoja de coca: trabajo, espiritualidad e identidad

Beneficios de la hoja de coca: trabajo, espiritualidad e identidad

En Bolivia, los manifestantes mastican hojas de coca antes de marchar a la capital desde Caracollo el 17 de septiembre de 2024. Tomás Zavala, un agricultor de 69 años de la región de Yungas, realiza un ritual para pedir permiso a la Madre Tierra antes de trabajar en su cultivo de coca. En Bolivia, la coca se considera sagrada y es utilizada en rituales y en la vida diaria. El país reconoce la hoja de coca como parte de su patrimonio cultural y la permite ser cultivada en áreas específicas.

En lo más profundo de las majestuosas montañas de la región boliviana de Yungas, Tomás Zavala, un agricultor de 69 años, inicia cada jornada de trabajo con un ritual especial. Antes de cultivar sus hojas de coca, pide permiso a la Madre Tierra, respetando la tradición ancestral que considera a esta planta como sagrada.

Para Tomás y muchos bolivianos, la coca es mucho más que una simple planta. Es un sustento vital, una conexión con la tierra y una herencia cultural que se transmite de generación en generación. A pesar de la percepción externa que la asocia con la cocaína, en Bolivia la hoja de coca es valorada por sus usos en rituales, educación y alimentación.

La coca es tan arraigada en la cultura boliviana que se permite su cultivo en áreas designadas, reconociéndola como parte del patrimonio del país. Según la Asociación Departamental de Productores, alrededor de 45,000 personas se emplean en la producción de esta planta, que va más allá de su consumo directo.

Una práctica tradicional conocida como “boleo” es un ejemplo de cómo la coca se integra en la vida diaria de los bolivianos. Esta costumbre, considerada patrimonio intangible desde 2016, consiste en colocar algunas hojas en la mejilla para extraer sus beneficios estimulantes, que ayudan a combatir el cansancio y el hambre, sin los efectos nocivos de la cocaína.

A pesar de los estigmas asociados con la coca, el gobierno boliviano, liderado por el presidente Luis Arce, ha buscado resaltar su valor cultural y medicinal. En un gesto simbólico, el presidente participó en un evento público de masticado de coca para enfatizar la importancia de esta planta en la identidad y la cohesión social del país.

En las pintorescas tierras de Yungas, donde la historia de las familias está entrelazada con la coca, personas como Tomás Zavala y Mónica López continúan cultivando esta planta con orgullo, honrando sus raíces y su conexión con la Madre Tierra. La coca, más que una simple hoja, es un legado cultural que perdura en el corazón de Bolivia.