Cinco países, incluido EE. UU., condenan a Israel por obstaculizar la misa de Domingo de Ramos en Palestina
El cardenal Pierbattista Pizzaballa lidera un servicio de oración en Jerusalén para conmemorar el Domingo de Ramos, tras la cancelación de la procesión tradicional. Autoridades de Italia, Francia, España, Brasil y Estados Unidos rechazan la decisión de Israel de impedir al cardenal Pizzaballa celebrar la misa en la iglesia del Santo Sepulcro en Palestina. Italia, a través de su primera ministra Giorgia Meloni, condena la acción y presenta una protesta formal ante el Gobierno de Israel.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa lideró un emotivo servicio de oración en Jerusalén para conmemorar el Domingo de Ramos, luego de que la procesión tradicional fuera cancelada. La decisión de Israel de impedir al cardenal celebrar la misa en la iglesia del Santo Sepulcro en Palestina ha generado un fuerte rechazo por parte de autoridades de Italia, Francia, España, Brasil y Estados Unidos.
Italia, a través de su primera ministra Giorgia Meloni, condenó enérgicamente la acción, presentando una protesta formal ante el Gobierno de Israel. La situación ha despertado indignación en la comunidad internacional y ha desatado un debate sobre la libertad religiosa y el respeto a las tradiciones.
El patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, ha sido respaldado por líderes de diferentes países, quienes han expresado su solidaridad y rechazo a lo ocurrido. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, calificó la acción como una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda la comunidad que valora la libertad religiosa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, y el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, se unieron al coro de voces que condenan la decisión de Israel. Macron exigió garantías para la libertad de culto en Jerusalén, mientras que Huckabee señaló que la medida constituye un abuso de poder con repercusiones a nivel mundial.
Desde España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha hecho eco de la indignación, exigiendo respeto por la diversidad de credos y el derecho internacional. La situación ha generado un amplio debate y una llamada a respetar las creencias religiosas y las tradiciones en un contexto de convivencia pacífica y respeto mutuo.
