Comportamiento mixto en indicadores de deuda pública dominicana

Comportamiento mixto en indicadores de deuda pública dominicana

A pesar de algunas mejoras en los indicadores de deuda del sector público no financiero en la República Dominicana, el saldo del endeudamiento respecto al producto interno bruto (PIB) ha mostrado un incremento preocupante. Hasta marzo, la deuda del Gobierno Central representó el 49.3% del PIB, alcanzando la cifra de 66,388.5 millones de dólares, lo que supone un aumento de 4,838.6 millones respecto a diciembre de 2025, cuando el porcentaje era de 48.1%.

Este incremento de 1.2 puntos porcentuales acerca el saldo de la deuda a los niveles observados en 2021, que se situó en un 50.1%, aunque aún está por debajo del 56.9% registrado durante el auge de la pandemia de COVID-19. Según el “Informe trimestral sobre la situación y evolución de la deuda pública”, elaborado por la Dirección General de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y Economía, la tasa de interés promedio de la deuda interna subió ligeramente de 10.6% al cierre del año pasado a 10.7% en marzo de 2026, mientras que la tasa de interés de la deuda externa se mantuvo en un 6.5%.

El informe también señala una ligera reducción en el riesgo de refinanciamiento, con el tiempo promedio de madurez disminuyendo de 10.2 años a 10.1. En cuanto al riesgo de tipo de interés, hubo una mejora al pasar de 12.4% en diciembre de 2025 a 11.3% en marzo de 2026, debido a una reducción en el porcentaje de deuda a tasa variable. Asimismo, el riesgo cambiario mostró una caída moderada, situándose en 65.7% en marzo de 2026, frente al 66.8% de diciembre anterior, gracias a financiamientos en moneda local.

El escenario económico global también ha afectado la percepción de los bonos soberanos dominicanos. En el marco de la volatilidad e incertidumbre generada por los conflictos en Medio Oriente y el cierre parcial del estrecho de Ormuz, los bonos denominados en dólares han experimentado una baja en sus precios al 31 de marzo. Este contexto ha llevado a los inversionistas a buscar refugio en materias primas, disminuyendo el atractivo de los bonos de mercados emergentes y provocando ventas de estos instrumentos a nivel internacional.