Desaparición sin huellas: Roldany y Brianna desaparecidos

Desaparición sin huellas: Roldany y Brianna desaparecidos

La familia de Roldany Calderón ha vivido una tragedia desde la desaparición del niño de 3 años el domingo 30 de marzo de 2025 en Los Tablones, distrito municipal de Manabao, Jarabacoa. A su vez, Brianna Genao, de la misma edad, desapareció el miércoles 31 de diciembre en Barrero, Puerto Plata. Ambos casos ocurrieron en zonas rurales con mucha vegetación y cerca de ríos, sin que hasta el momento se sepa qué les sucedió.

La familia de Roldany Calderón ha vivido una tragedia desde la desaparición del niño de 3 años el domingo 30 de marzo de 2025 en Los Tablones, distrito municipal de Manabao, Jarabacoa. A su vez, Brianna Genao, de la misma edad, desapareció el miércoles 31 de diciembre en Barrero, Puerto Plata. Ambos casos ocurrieron en zonas rurales con mucha vegetación y cerca de ríos, sin que hasta el momento se sepa qué les sucedió.

La familia de Roldany Calderón no ha vuelto a hacer la misma desde la tarde de aquel fatídico domingo 30 de marzo de 2025, cuando visitaban a unos familiares suyos en la comunidad Los Tablones, del distrito municipal de Manabao, en Jarabacoa. Pasaba las 3:30 de la tarde mientras jugaba con unos niños, el niño de 3 años desapareció, sin que hasta el momento, 10 meses después se tenga claro qué le pasó.

Una situación similar vive la familia de Brianna Genao desde la tarde del miércoles 31 de diciembre cuando se encontraba con su abuela visitando a unos familiares en la comunidad de Barrero en Puerto Plata, y hasta la fecha tampoco se ha sabido nada de ella. Roldany y Brianna tenían 3 años de edad la última vez que fueron visto por sus familiares, ambos desaparecieron en zonas rurales, áreas boscosas, de difícil acceso, con mucha vegetación, con zonas escarpadas y próximos a ríos.

Ambas historias comienzan con un desplazamiento. Roldany no era de Manabao; Brianna no era de Imbert. Él residía en Jarabacoa y ella en Navarrete. Los dos fueron llevados a zonas rurales aisladas, parajes de difícil acceso donde el terreno no perdona el desconocimiento. Los testimonios de los padres coinciden: la confianza de estar “en familia” en el campo fue el primer velo que ocultó el peligro.

Efraín Calderón, padre de Roldany, sitúa la desaparición a las 3:30 de la tarde del domingo 30 de marzo. Brianna, según el relato de su familia materna, fue vista por última vez a las 5 de la tarde del 31 de diciembre. Dos tardes festivas o momentos de asueto donde la vigilancia se relajó por el día y estar en medio de familiares.

En el segundo día de búsqueda en el caso de Roldany encontraron un tenis negro con blanco abandonado en las proximidades de la residencia donde desapareció. En el caso de Brianna el segundo día en medio del río , atrapadas en uno árboles encontraron las zapatillas tipo crocs de color rosada, que su familia identificó como que eran las que las niñas llevaba puesta la tarde de ese miércoles.

Está es una evidencia significativa, ya que podría implicar que no hubo rastros de lucha iniciales, solo el silencio de un zapato abandonado. Esa prenda fue la única brújula para los equipos tácticos, desde los voluntarios que peinaron la montaña en Manabao hasta los 240 efectivos y el personal del FBI que se desplegó en Barrero.

En ambos casos, el cronómetro de la desesperación comenzó a correr bajo el amparo de la solidaridad vecinal. Fueron los residentes de Manabao y de Barrero quienes, dejando de lado sus festividades, se lanzaron primero a los matorrales y precipicios con linternas en mano cuando el sol de la tarde se ocultó. Las autoridades llegaron con el sereno: fue casi entrando la noche cuando los miembros de la defensa civil y las patrullas de la Policía Nacional hicieron acto de presencia para oficializar el rastro, pero no fue hasta el día siguiente cuando el Ministerio Público se integró formalmente a las labores, marcando esa brecha crítica…