Desgarrador grito de una madre tras perder a su hijo en el desplome del Jet Set
Guillermina Suárez Jiménez, madre de Miguel Ángel Pérez Suárez, una víctima del derrumbe de la discoteca Jet Set, pide justicia desde el dolor de perder a su hijo. Miguel Ángel, un camionero de 50 años con siete hijos, falleció en el colapso de la discoteca en República Dominicana mientras celebraba su cumpleaños. Su madre, afligida, recuerda a su hijo con fotos en su hogar.
Guillermina Suárez Jiménez, una madre que ha visto la tragedia de cerca, nos conmueve con su historia. Su voz entrecortada clama por justicia desde lo más profundo de su dolor. Miguel Ángel Pérez Suárez, su hijo, un hombre de 50 años, camionero y padre de siete hijos, perdió la vida en el derrumbe de la discoteca Jet Set en República Dominicana, justo cuando celebraba su cumpleaños.
En medio de la sala, Guillermina intenta sonreír, pero sus ojos revelan la tristeza que la embarga al recordar a su amado hijo. Miguel Ángel era su primogénito, un hombre de familia que regresó a su país para festejar sus 50 años y abrazar a su madre por última vez.
En el hogar de Guillermina, las paredes guardan los recuerdos de Miguel Ángel. Fotografías que narran su vida: desde su infancia hasta su última noche. Una imagen en blanco y negro lo muestra de niño, otra más reciente lo retrata junto a un comunicador y, en un rincón, una instantánea de su última velada con la frase “Paz a su alma”.
El dolor de Guillermina es inmenso. Recuerda con cariño la última vez que vio a su hijo, bromeando y abrazándola. Prometió regresar al día siguiente, pero su vida se desvaneció entre los escombros de la discoteca. La fe de Guillermina es su sostén en medio de la tormenta, un altar en su sala con imágenes sagradas la reconforta en su duelo.
En la madrugada del fatídico día, una voz la llamó y un presentimiento la invadió. Sabía en lo más profundo de su ser que algo malo había ocurrido. El destino le arrebató a su hijo de una manera inesperada, dejando en su corazón una herida que solo la justicia podría cerrar.
Miguel Ángel fue uno de los 236 fallecidos en la tragedia, un hombre que dejó una huella imborrable en quienes lo conocieron. Su funeral fue un acto de amor y respeto, una multitud lo despidió como si fuera un presidente. En Nueva York, donde residía, también le rindieron honores, recordando su bondad y su carisma.
Guillermina clama por justicia, por un acto que repare el daño causado y que haga justicia a la memoria de su hijo y a todas las víctimas de aquella noche fatídica en la discoteca Jet Set. Su fe, su amor de madre y su valentía son un ejemplo de lucha y resistencia ante la adversidad. Que su voz sea escuchada y que su dolor se convierta en un grito de esperanza para aquellos que buscan paz y justicia.
