Detención de 8 mil personas en yolas en dos años rumbo a Puerto Rico
Miles de dominicanos arriesgan sus vidas cruzando el Canal de la Mona hacia Puerto Rico en busca de una vida mejor en EE. UU. Esta ruta migratoria es una de las más peligrosas del Caribe, cobrando la vida de muchos que buscan una nueva oportunidad. A pesar de los esfuerzos, esta travesía sigue siendo un desafío sin garantías de seguridad. Los migrantes venden todo, pagan grandes sumas de dinero y se lanzan al mar en frágiles embarcaciones de madera hacia un sueño distante.
Miles de dominicanos se aventuran en una travesía peligrosa cruzando el Canal de la Mona hacia Puerto Rico en busca de una vida mejor en Estados Unidos. Esta ruta migratoria es una de las más arriesgadas del Caribe, cobrando la vida de muchos que buscan una nueva oportunidad. A pesar de los desafíos, los migrantes venden todo, pagan grandes sumas de dinero y se lanzan al mar en frágiles embarcaciones de madera en pos de un sueño lejano.
La idiosincrasia de miles de dominicanos alberga la creencia de que una vida mejor les espera al emigrar hacia Estados Unidos. Este anhelo de progreso los impulsa a dejar atrás todo en su país y tomar la arriesgada decisión de embarcarse en pequeñas barcas para cruzar el Canal de la Mona en dirección a Puerto Rico.
Esta ruta representa uno de los caminos migratorios más peligrosos del Caribe, cobrando la vida de hombres, mujeres y adolescentes que se exponen a un mar impredecible con la esperanza de alcanzar una mejor calidad de vida.
Hoy en día, la ruta marítima irregular hacia Borinquen sigue siendo un desafío sin garantías de seguridad, a pesar de los esfuerzos realizados para frenarla. Las personas se aventuran en esta travesía vendiendo todas sus posesiones y pagando grandes sumas de dinero, sin tener ninguna certeza de protección. Zarpan desde las costas del país en frágiles embarcaciones de madera hacia un sueño que se encuentra a una travesía marítima de distancia.
El riesgo de cruzar más de 250 millas náuticas en una embarcación improvisada es solo uno de los problemas. Estos viajes en yola no solo se caracterizan por transportar personas de forma ilegal hacia la vecina Isla del Encanto; también se han visto implicados en asesinatos, violaciones, estafas, desapariciones y contrabando de drogas.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) destaca que estos viajes exponen a los migrantes a riesgos como la trata y tráfico de personas, que pueden desencadenar en circuitos de explotación sexual o laboral. Asimismo, el Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (Obmica) señala que estos viajes son especialmente difíciles para las mujeres, con informes de casos donde son arrojadas por la borda si tienen la menstruación, o si abortan.
Tanto la OIM como el Obmica señalan que las mujeres enfrentan violaciones sexuales antes y después de los viajes, sin embargo, muchas no denuncian a sus agresores por miedo. Un informe de la OIM resalta que casi el 95% de los migrantes y potenciales migrantes son conscientes de los riesgos al emprender este viaje.
Datos recopilados entre 2024 y 2025 revelan que los riesgos más reconocidos por los encuestados son la separación de familiares y amigos, el peligro de muerte, y la posibilidad de sufrir robo, violencia y abuso sexual por parte de tratantes y traficantes de personas. Estos hallazgos muestran un alto nivel de conciencia sobre los peligros que enfrentan los migrantes durante su travesía, según la OIM.
