El desafío de las motocicletas: caos y desorden en las calles dominicanas
La situación descontrolada de las motocicletas en las calles del país no es un problema aislado, sino la consecuencia de múltiples debilidades estructurales. Un parque vehicular que se desborda, sumado a la falta de regulación y una “anarquía motorizada”, ha creado un ambiente de conflicto constante en las vías públicas. Desde hace dos décadas, el número de motocicletas ha crecido de manera exponencial, transformando significativamente la dinámica del transporte urbano.
En un inicio, las motocicletas se consideraron una alternativa económica y eficiente para el traslado en las ciudades, pero hoy se han convertido en un reto monumental que afecta la convivencia ciudadana y desafía la capacidad de respuesta de las autoridades pertinentes. Según datos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), para marzo de 2025, se contabilizaban alrededor de 3.5 millones de motocicletas, representando el 57% del parque vehicular del país.
Expertos en el tema señalan que esta abrumadora mayoría no solo ha generado desorden, sino también una saturación de las vías y un incumplimiento frecuente de las normas. A pesar de los esfuerzos de regularización iniciados por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) en 2021, más de dos millones de motociclistas operan fuera del control estatal.
La situación alcanza su punto más crítico cuando se observa que únicamente 10,827 conductores poseen licencia de conducir, lo que representa un escaso 0.3% del total de usuarios. Esta carencia de licencias refleja un problema subyacente mucho más profundo y alarmante. La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) informó que durante el último año se emitieron 573,078 multas a motoristas, aunque esta cifra parece insuficiente frente a las numerosas infracciones diarias.
El no uso de casco, la falta de licencia y seguro, así como la violación de semáforos, son algunas de las infracciones más comunes entre los motoristas. Además, la Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Motocicletas (Afamoto) ha reportado un incremento del 195.8% en el número de empresas dedicadas a la venta de motos y repuestos en los últimos tres años, pasando de 24 en 2008 a más de 100 en la actualidad.
Un trágico incidente ocurrido el 17 de abril ilustra el nivel de peligrosidad que pueden alcanzar estas situaciones. Deivy Carlos Abreu Quezada, un conductor de camión recolector de basura en Santiago, perdió la vida tras ser atacado por una turba de motoristas. Según se informó, el altercado comenzó tras un roce con un motorista, culminando en un violento desenlace.
El caso está siendo procesado judicialmente, y el juez José Rafael D´ Asís, encargado de los juzgados de instrucción en Santiago, pospuso la audiencia para considerar medidas de coerción contra siete de los motoristas implicados, mientras que el supuesto autor material del hecho, Jhovanny de Jesús Mets Cruz, conocido como “Macho”, continúa prófugo.
