El problemático rodaje de la película “Havana” (1990) en la República Dominicana: cómo Hollywood se distanció del país.
En 1989, durante la Guerra Fría, Robert Redford y Sydney Pollack filmaron la película “Havana” en Santo Domingo, República Dominicana. La historia, ambientada en la Cuba de 1958, tuvo desafíos debido a problemas logísticos, interferencias políticas y choques culturales. A pesar de las dificultades, la producción logró recrear la atmósfera de la época. Esta odisea cinematográfica marcó a República Dominicana como un destino poco confiable para Hollywood durante años.
En 1989, en plena Guerra Fría, la magia del cine llegó a Santo Domingo, República Dominicana, de la mano de dos gigantes de la industria: Robert Redford y Sydney Pollack. Juntos filmaron la película “Havana”, ambientada en la Cuba de 1958. Sin embargo, esta producción no estuvo exenta de desafíos, desde problemas logísticos hasta interferencias políticas y choques culturales. A pesar de todo, lograron recrear de manera impecable la atmósfera de esa época tan intensa.
El legendario Robert Redford se adentró en una de las escenas de la película “Havana”, grabada en las hermosas locaciones dominicanas. ¡Imagínate la emoción de tener a una estrella de tal magnitud en las calles de Santo Domingo!
En diciembre de 1989, con la Guerra Fría llegando a su fin, las calles de Santo Domingo se transformaron en la bulliciosa Habana de 1958, bajo un sol caribeño y con tensiones políticas palpables. Robert Redford y Sydney Pollack lideraban este ambicioso proyecto en República Dominicana, recreando una historia romántica al estilo de “Casablanca”. La decisión de filmar en el país vecino se tomó ante la imposibilidad de acceder a la verdadera Cuba para el rodaje.
Lo que parecía ser una experiencia cinematográfica inolvidable se convirtió en una odisea caótica, plagada de contratiempos. Los problemas logísticos, las interferencias políticas y los choques culturales marcaron profundamente la producción, al punto de hacer que Hollywood considerara a República Dominicana como un destino poco confiable para futuros rodajes.
Esta travesía cinematográfica dejó una huella imborrable en la historia del cine dominicano. La trama de “Havana” nos lleva a los días previos a la Revolución Cubana, con Redford interpretando a un jugador estadounidense inmerso en un mundo de casinos glamorosos y conspiraciones rebeldes.
La Cuba real era una locación prohibida para el equipo de filmación, debido al embargo estadounidense y las estrictas sanciones contra el régimen cubano. Ante esta limitación, Sydney Pollack exploró diferentes opciones en América Latina, decidiéndose finalmente por Santo Domingo.
La capital dominicana ofrecía la arquitectura colonial y la atmósfera adecuada para evocar la Habana de los años 50. Además, contaba con un entorno político favorable a una producción respaldada por Estados Unidos, gracias al gobierno de Joaquín Balaguer, con una postura anticomunista y una alianza estrecha con Washington.
El rodaje de “Havana” en República Dominicana no solo fue un desafío logístico, sino también una oportunidad diplomática para el país caribeño. A través de esta película, se buscaba mostrar al mundo que la isla podía ser un escenario internacional seguro, respaldado por Estados Unidos, en un contexto geopolítico complejo.
Los esfuerzos de Pollack por suavizar la carga política del guión, enfocándose en la trama de redención y romance, demuestran el trasfondo ideológico y diplomático que rodeó a esta producción. A pesar de las dificultades, “Havana” logró trascender las barreras políticas y geográficas para regalarnos una historia cinematográfica única. ¡Imagina la aventura que significó filmar en las calles de Santo Domingo, reviviendo la Habana de los años dorados del cine!
