Espera de hasta 24 horas por camillas en el Hospital Cabral y Báez de Santiago

Espera de hasta 24 horas por camillas en el Hospital Cabral y Báez de Santiago

Varias ambulancias permanecen estacionadas frente a la emergencia del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez en Santiago. El personal espera a que haya camas disponibles para ingresar a los pacientes, lo que ha llevado a tiempos de espera de hasta más de 24 horas. Diversas unidades, incluidas del Sistema de Emergencias del 911 y la Cruz Roja, se han visto afectadas por la escasez de camas en el hospital.

Varias ambulancias se mantienen en espera frente a la emergencia del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez en Santiago. El personal aguarda pacientemente a que se liberen camas para poder ingresar a los pacientes, situación que ha generado tiempos de espera de más de 24 horas. Incluso unidades del Sistema de Emergencias 911 y la Cruz Roja se han visto afectadas por la escasez de camas en este hospital.

Con el motor encendido y las luces apagadas, las ambulancias permanecen en fila frente a la emergencia del hospital, con pacientes en situación crítica que podrían empeorar con el paso de las horas. La escasez de camas en la emergencia obliga al personal a permanecer en espera con los pacientes hasta que puedan ser recibidos.

Durante una vigilancia realizada por varios días consecutivos en las afueras del hospital, se constató que hasta 5 unidades de emergencia, incluyendo ambulancias del 911, la Cruz Roja y otras privadas, aguardaban por largas horas para poder ser atendidas y dirigidas hacia otros servicios del hospital.

Además de la falta de camillas, se suma otro problema que agrava la situación. Según una fuente vinculada al sector salud, existe un negocio con los pocos camilleros del hospital, quienes aparentemente “alquilan” las camillas de la emergencia, creando un ambiente de favoritismo basado en el dinero.

El protocolo establecido para el personal de las ambulancias indica que no pueden abandonar el lugar hasta que sus pacientes sean recibidos en la emergencia. Esto implica largas horas de espera, a veces superando las 24 horas, lo que complica las necesidades básicas como comer o ir al baño para el personal de las ambulancias.

Las camillas de las ambulancias son colocadas estratégicamente en el pasillo, con un miembro del equipo presionando para que puedan ser atendidos rápidamente. La incertidumbre y la falta de recursos en la emergencia se suman a la tensión del personal de las ambulancias, que muchas veces se enfrentan a situaciones donde los pacientes no reciben la atención necesaria.

El personal de las ambulancias revela que, a pesar de los procesos previos de coordinación, a menudo los pacientes llegan al hospital sin las condiciones adecuadas para ser atendidos, lo que genera más demoras y complicaciones en la atención de emergencia.