Estudiantes cruzan río para iniciar nuevo año escolar en Tamayo
Estudiantes cruzan río Yaque del Sur para asistir a la escuela en Tamayo
En Honduras, el Centro Educativo Antonio Duvergé Duval enfrenta condiciones extremas ya que, tras más de 20 años de espera por reconstrucción, solo ofrece educación hasta 4to de primaria. Los estudiantes deben cruzar el río Yaque del Sur en una balsa improvisada para continuar sus estudios en comunidades cercanas, exponiéndose a riesgos de ahogamiento, abusos y accidentes. Los alumnos inician su trayecto a las 6:00 de la mañana, caminando largas distancias y pagando 50 pesos por el cruce, mientras algunos nadan y otros son exonerados del pago.
Los estudiantes del Centro Educativo Antonio Duvergé Duval en Honduras enfrentan una travesía peligrosa cada día en su camino hacia la escuela. Después de más de 20 años de espera por reconstrucción, la institución solo ofrece educación hasta 4to de primaria. Los niños y niñas deben cruzar el río Yaque del Sur en una balsa improvisada para llegar a comunidades vecinas y continuar con sus estudios, exponiéndose a riesgos de ahogamiento, abusos y accidentes.
Imagina comenzar tu día a las 6:00 de la mañana, caminando largas distancias, pagando 50 pesos por el cruce del río en una balsa improvisada con cuatro tanques. Algunos incluso tienen que nadar, mientras que otros son exonerados del pago. Esta travesía no solo es peligrosa, sino que también representa un sacrificio diario para estos jóvenes en busca de educación.
La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha alzado la voz desde el 2018, denunciando esta desgarradora situación. A pesar de recibir la visita de ingenieros del Ministerio de Educación que calificaron el plantel como no apto para ser reconstruido, el centro educativo sigue operando en condiciones precarias. Los habitantes de la comunidad exigen al menos la construcción de una verja perimetral para proteger el recinto de intrusos que interrumpen las clases.
Además, se clama con urgencia la construcción de un puente sobre el río Yaque del Sur, no solo para los estudiantes, sino también para los agricultores que dependen de balsas improvisadas para transportar sus productos a la ciudad. Es desgarrador que en pleno siglo XXI, los niños y niñas se vean obligados a arriesgar sus vidas para asistir a la escuela.
La comunidad hace un llamado al Ministerio de Educación y al Gobierno Central para que aborden esta problemática de raíz y brinden una solución definitiva. Es hora de que la educación de estos estudiantes no ponga en riesgo sus vidas, sino que les abra las puertas a un futuro seguro y próspero.
