Familia denuncia negligencia médica en clínica de Herrera: hijo queda en estado vegetal tras cirugía

Familia denuncia negligencia médica en clínica de Herrera: hijo queda en estado vegetal tras cirugía

Robert Gabriel Vargas Tavárez, de 11 años, quedó en estado vegetal después de una cirugía de apendicitis hace casi tres años en el Centro Médico Dr. Jefferson en Santo Domingo Oeste. Sus padres, Gabriel de Jesús Vargas y Juana Iris Tavárez, afirman que la operación se realizó sin los equipos médicos necesarios, como un ventilador mecánico. Presentaron una denuncia contra varios médicos y el centro médico.

Robert Gabriel Vargas Tavárez, un niño de 11 años, quedó en estado vegetal después de una cirugía de apendicitis que tuvo lugar en el Centro Médico Dr. Jefferson en Santo Domingo Oeste hace casi tres años. Sus padres, Gabriel de Jesús Vargas y Juana Iris Tavárez, afirman que la operación se realizó sin los equipos médicos necesarios, como un ventilador mecánico, desencadenando una serie de eventos que cambiaron por completo la vida de la familia.

El pequeño Robert, residente del barrio Duarte de Herrera, fue ingresado de emergencia y evaluado por los profesionales de la salud de turno en el centro médico. Tras una serie de análisis y evaluaciones, se determinó que era necesario intervenirlo quirúrgicamente por un presunto caso de apendicitis. Sin embargo, lo inesperado ocurrió durante la cirugía y las consecuencias fueron devastadoras.

Tras la operación, Robert no mostraba signos de mejoría. No respondía verbalmente ni a órdenes simples, solo reaccionaba ante estímulos dolorosos. El diagnóstico médico reveló una lesión cerebral severa conocida como encefalopatía hipóxica isquémica, ocasionada por la falta de oxígeno durante el procedimiento quirúrgico, según la familia del niño.

La odisea continuó cuando, después de la cirugía, pasaron horas cruciales para conseguir una ambulancia que pudiera trasladar al niño a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Plaza de la Salud. Finalmente, fue diagnosticado y tratado, pero las secuelas eran ya evidentes: Robert Gabriel se encontraba en estado vegetal y su vida había cambiado para siempre.

Este trágico incidente no es un caso aislado en el Centro Médico Dr. Jefferson. En el pasado, el centro fue condenado por otro caso de mala praxis médica que resultó en daños emocionales significativos para otro paciente. Estas denuncias ponen en entredicho la calidad y seguridad de los servicios prestados en esta institución.

La familia de Robert Gabriel lucha día a día con la realidad de tener a su hijo en un estado irreversible, dependiendo de sondas para alimentarse y sin esperanzas de mejoría. Es un recordatorio desgarrador de los riesgos que pueden surgir en un entorno médico cuando no se respetan los estándares y protocolos adecuados.

El futuro de Robert Gabriel es incierto, pero su historia sirve como un llamado de atención sobre la importancia de la seguridad del paciente y la responsabilidad de los profesionales de la salud en garantizar un cuidado adecuado y ético a quienes confían en sus manos su bienestar y su vida.